Ruta de La Val D’Onsella y los Pintanos
Muy cerca del embalse de Yesa transcurre esta ruta que atraviesa pequeños pueblos del norte de la provincia de Zaragoza, una zona que limita con Navarra y Huesca.
Pequeños y encantadores pueblos aparecen constantemente en esta travesía.
Por el punto kilométrico 66,5 de la A–132, carretera de Huesca a Puente la Reina de Jaca, y a 1,5 kilómetros de la cima del puerto de Santa Barbara, se encuentra a la izquierda el desvío que lleva a Longás. Justo allí comienza nuestra preciosa ruta. Tenemos que denunciar el estado de esta pista de tierra, elemento de comunicación a este valle, a nuestro juicio totalmente injustificado, no es lógico que esta parte de nuestra tierra esté así de incomunicada. Una vez formulada la denuncia continuamos la mencionada pista por unos pinares jóvenes, se ve que son repoblados, pero muy bien puestos. Como es un día de lluvia, el terreno que no está encharcado, es un autentico placer el conducir por él.
Pronto pasamos por el collado de Xavierre, con su singular puerta de contrapesos, consigue que no se escape el ganado y que no haya que bajar del coche para abrirla. Vamos descendiendo por una vertiente de pinos y monte bajo hasta divisar Longás, deteniéndonos para disfrutar de la belleza del paisaje.
De paseo por Longás
Un recorrido por Longás nos sitúa en la edad media, sus portalones dovedados, sobre los que se encuentran ventanales góticos en las casas renacentistas. Su Iglesia con su torre cuadrada de piedra de sillería, y con una curiosidad, que en su costado tiene un cubillo adosado para alojar la escalera de caracol de acceso a la misma.
Encantados de este pueblo, nos disponemos a subir a la ermita de Santo Domingo en la sierra del mismo nombre (1523 m. sobre el nivel del mar), el paisaje va cambiando poco a poco, los pinos aquí son autóctonos y comparten el paisaje con el boj. Retornamos a Longás con el fin de tomar la carretera (si a esto se le puede llamar así) del valle con dirección a Lobera de Onsella, acompañados por el río que lleva el nombre del valle y disfrutando del paisaje otoñal, vimos el desvío a Lobera, y hasta allí nos dirigimos.
Visitamos este pueblo y también nos sorprendió, con sus casonas de recio sabor aragonés con los mismos portalones y ventanales que en Longás, todo de piedra y utilizando la cal en escasas ocasiones, solo para enmarcar algunos ventanales. Su Iglesia, según nos comentan, se levantó en los cimientos de otra anterior, su torre cuadrada esbelta, su portada es barroca. Nos llamó la atención en este pueblo los bellos rincones, diferenciándose muy poco del resto de los que recorrimos. Se llama Lobera por que en su tiempo hubo lobos, así como el valle se llama Onsella por la existencia de osos anteriormente.
La ruta continúa hacia Isuerre
Continuamos nuestro camino, esta vez con dirección a Isuerre, nos sorprende ver un valle paradisiaco donde combinan a la perfección, el pino de sus laderas, con los chopos de río, el monte bajo y los huertos familiares, es un conjunto que tardaremos mucho tiempo en olvidar teniendo en cuenta en la estación que estamos, otoño, y el color amarillento de sus hojas que nos pareció no poder ser mas bellos.
Llegamos a la plaza de la Iglesia de Isuerre, y lo mismo que en los anteriores pueblos, observamos orden, limpieza y reconstrucción, por cierto, con mucho gusto. Un tejado lucía una chimenea de campana, de éstas en todo el recorrido encontramos algunas, además con la curiosidad de que están construidas con ladrillo estrecho y de colores entre rojizos y amarillentos totalmente diferentes a otras del prepirineo, no por ello menos interesantes. Su Iglesia románica sencilla con torre cuadrada, no muy alta, con tejado de cuatro vertientes, es muy bonita y se encuentra en un estado excelente. Una curiosidad, a los habitantes de este pueblo se les apoda “Gabachos” quizás sea por el afrancesamiento de algunos durante la guerra de la Independencia, nos comenta una señora que preguntamos algunas cosas de este bello pueblo.
Expléndido castillo en Navardún
Reincorporándonos de nuevo a la carretera, esta vez con dirección a Navardún, disfrutando del paisaje, nos dimos cuenta, que a la izquierda y en lo alto de un otero había un pueblo, nos indica el mapa que se trata de Gordún. Es de resaltar que todos los pueblos de este recorrido están en lo alto de un otero, pensamos que de esta manera verían el peligro acercarse dando tiempo para reaccionar. Quisimos entrar en Gordún, pero no encontramos el acceso hasta llegar a Navardún, creímos que se nos hacía tarde y lo dejamos para mejor ocasión.
Al llegar a Navardún, la primera sorpresa fue ver su espléndido castillo, y aún nos sorprendió mas ver una grúa al lado, esto indica que lo están arreglando, es rectangular, grande, nos recordaba el de Biel, es de este estilo. Aparece este pueblo en la documentación medieval de Leire, su primera mención, el 21 de octubre de 880. Su Iglesia románica la embellece su airosa espadaña, no les hacía falta torre con la del castillo les bastaba, como también su abside románico. Lo mismo que los demás pueblos, encantador, rincones estupendos y en continua reconstrucción.
Nos dirigimos, esta vez, girando a la derecha en dirección a Urriés, tuvimos que parar en un lugar que se veía el pueblo, un conjunto único, después de las consabidas fotos nos reincorporamos a la carretera hasta llegar al mismo. El primer dato que se conoce de este pueblo es de 18 de enero de 1047. Lo mismo que en los otros pueblos, orden, limpieza, buen gusto y a diferencia, algunas casas están encaladas lo que no afea en absoluto. Su Iglesia es románica con acceso escalonado muy interesante y bello, su torre cuadrada con escalera adosada, so se ve con claridad su ábside, las edificaciones de al lado lo tapan.
Precioso paisaje de pinos y robles
Incorporados de nuevo a la carretera nos dirigimos al puerto de “Cuatro caminos”. El paisaje se va cerrando y en sus laterales vemos como empiezan a convivir los pinos con los robles, estos con un colorido precioso, un ocre rojizo, las hojas, por la acción del viento, van cayendo a la carretera danzando al compás de una música imaginaria. Pasado “Cuatro Caminos” desaparecen los pinos y solo quedan los robles, ¡qué espectáculo!, un ocre profundo casi rojo y las hojas siguen con su precioso dance, tuvimos que poner música en el coche para que todo fuese perfecto, fue un momento entrañable de la ruta.
Este trayecto, aún siendo el mas largo, nos pareció pasar en un suspiro. Bajando el puerto a la izquierda apareció, como todos, encima de una colina Undués Pintano, al cruzar un puente nos sorprendió que al lado existía otro, muy interesante, en su inscripción borrosa nos pareció leer que lo habían construido por orden de Alfonso XII.
En el corazón del valle
Undués Pintano en el valle de los Pintanos, pudiera ser el pueblo que más arreglos necesitó para llegar a ser lo que hoy día se puede contemplar en él. Sus casonas grandes como Casa Nicuesa y otros esparcidos por el pueblo rehabilitados con mucho gusto y sin salirse un ápice del estilo del contorno. Su conjunto de Iglesia es muy regio y bello, fue románico, debió de sufrir alguna transformación por los siglos XVII, XVIII, aumentándolo considerablemente, la torre es cuadrada y baja, no hacía falta mas, el pueblo está en alto.
Continuamos hasta Pintano, quizás el pueblo más grande, o por lo menos así nos pareció, arreglado con el mismo gusto que los demás, con la salvedad que hasta los restos de monumentos en ruinas se han reparado y asegurado, consiguiendo un conjunto muy agradable. Su Iglesia es grandiosa, de mampostería, con base en forma de cruz, con torre cuadrada, esbelta y con remate en chapitel piramidal. Fue la única que encontramos abierta, nos quedamos boquiabiertos de tanta belleza, su interior de piedra vista, sus techos de crucería estrellada y sus retablos de entre los siglos XVI y XVIII nos impresionaron realmente, Fue una pena que en ese momento se estuviese celebrando una Misa y no fuese posible hacer fotos de su interior.
Se hacía tarde y marchamos con dirección a Bagües, el valle se abría y la carretera se hacía mejor. Nos sorprendió este pueblo por su Iglesia parroquial en honor a San Julián que se encuentra a 800 metros de la población, preciosa, románica del siglo XI, en cambio su ermita se encuentra en plena centro del pueblo, ésta en honor a la Virgen del Pilar, del siglo XVII siendo aquí donde se celebran los actos religiosos. El Pueblo, pese a que estuvo a punto de su desaparición y ruina, hoy se puede confirmar que casi toda las casas, algunas de origen románico, otras de origen medieval, se encuentran en perfecto estado y se nota vida, aunque ésta sea de fin de semana y turística.
Contentos de tanto y tan bueno pusimos rumbo a Larués, la hora se nos echaba encima. Un poco de resol de entre las nubes iluminaba algo espectacular, el valle que se encuentra enfrente, debajo de San Juan de La Peña, una autentica maravilla, un conjunto de verdores mezclados con los amarillos, ocres y el marrón de los campos preparados para la siembra, en medio un ganado..., giramos un poco a la derecha encontrándonos frente a Larués, difiere poco este pueblo de los anteriores, una cosa si que nos llamó la atención el deposito de agua que hay al lado de su Iglesia de mampostería grandiosa, con añadidos allá por el siglo XVIII. Su esbelta torre es cuadrada y tiene un gracioso cimborrio octogonal. Cabe destacar también la casa – palacio de los Solana que data del siglo XVI que se conserva en estado perfecto y que se puede visitar, transladandote a otra época.
La noche cae en Bailo
En Bailo y ya de noche dimos por terminada la ruta, no sin antes dar un vistazo por él. A este pueblo le pasa como a tantos que están al lado de la carretera y no se les conoce porque nunca nos da por entrar a visitarlos. En este pueblo se puede encontrar el visitante las mejores casonas regias medievales con estilo del Pirineo, con sus portalones clásicos, calles bien asfaltadas y amplias, en contraste con la modernidad que se puede llevar en este tiempo en un pueblo junto a la carretera. La torre es esbelta, de planta cuadrada y parece adosada del resto de la Iglesia, de piedra de sillería.
La conclusión de esta ruta es que ha sido muy agradable observar como, aún teniendo la dificultad de las comunicaciones, pues son malísimas, los pueblos se están dando cuenta de que su futuro está en el ocio y el turismo, desde este medio queremos llamar la atención, con el debido respeto, a quien proceda, y se acuerden de que estos valles tienen muchisimo mas fácil la salida por Navarra que por su tierra, que es Aragón.
Texto: Florencio Pérez Saz (www.cochesseminuevos.com)