La emancipación de su antigua matriz,
General Motors, le ha costado la vida a la división automovilística de
Saab. No ha tardado mucho en esfumarse el optimismo con el que comenzó esa etapa, protagonizado irónicamente por el
9-5, un producto que todavía compartía tecnología del grupo estadounidense.
Su nueva vida independiente no ha durado
ni dos años, a pesar de los fichajes que había hecho: la mano de
Spyker Cars, el apoyo del diseñador
Jason Castriota para el prototipo
del Salón de Ginebra, las interminables asociaciones con
fabricantes e inversores asiáticos... Casi una veintena de meses después, su final está prácticamente
confirmado.
Causa de la muerte: el "bolsillo roto"Fue precisamente durante esta primavera cuando apareció el principal mal que iba a eternizar la agonía de la marca sueca. Su plan de productos estaba bien definido, no le faltaba personal y la puesta al día en las nuevas tecnologías estaba más que garantizada. Sin embargo, no podía poner nada de eso en práctica
sin dinero.
Cada mes que ha pasado desde entonces, y en ocasiones cada semana, se anunciaba el nombre de una empresa o fondo de inversión que se arriesgaba a darle un
crédito a Saab. Esta los ha ido utilizando en orden de prioridad, siempre primero para pagar a los
proveedores de componentes, los
empleados y otros
acreedores. No obstante, ha tardado en darse cuenta de que lo que le ocurría siempre es que una vez terminaba de pagarles
se quedaba sin más dinero, fuese cual fuese la cantidad prestada.
No hay luz al final del túnelEl penúltimo paso que tuvo lugar recientemente y que ha hecho que en Saab vieran las nulas salidas que les quedaban fue la solicitud de la
protección por impagos a un juez sueco. La administración del país asignó el mes pasado un administrador que lo gestionara, y esta semana éste ya había decidido
dar por imposible su situación. El fabricante de Trollhattan respondió con la firma de un acuerdo con el fondo estadounidense
North Street Capital, que le ha concedido otros
70 millones de dólares a cambio de acciones y otros activos financieros.
La diferencia con las idénticas situaciones previas es que, según las declaraciones de ese administrador a la agencia Reuters, este último préstamo
sigue sin ser suficiente para completar la reestructuración de Saab. Así pues, la justicia sueca ya ha puesto en marcha la maquinaria que hará realidad la
bancarrota hacia la que se acerca la marca sin remedio.
Tampoco ha ayudado que el propio director general de ésta,
Victor Muller, terminara las relaciones con
Pang Da Automobile y
Youngman, los únicos "pretendientes" chinos que le quedaban, porque parecía que North Street Capital la iba a salvar finalmente. En unos días se emitirá el último episodio de este culebrón, que ha resultado más rocambolesco que el de MG/Rover, con el que solía compararse la situación de Saab.
Texto: Guillermo Arnal Sáenz de Cabezón