Conforme nos íbamos acercando a la Sierra de Gúdar nos aumentaba la emoción, este lugar es siempre emocionante, da igual la época del año.
La ruta la comenzamos en la Virgen de la Vega. Nuestra Señora de la Vega no pudo elegir mejor sitio para habitar. Dícese que se apareció milagrosamente una imagen románica de la Virgen a unos pastores en el interior de unos espinos, comunicado a la autoridad de Alcalá de la Selva el suceso, éste decidió llevarla a la iglesia parroquial en procesión; al no encontrarse al otro día donde la habían colocado decidieron construir una ermita en el lugar de la aparición, al interpretar que era el deseo de la Santísima Virgen. Junto a la ermita, del siglo XVIII, se encuentran los restos de lo que fue un monasterio, que en la actualidad están reconstruyendo para fines lúdicos.
El lugar es sensacional, se respira paz, es una antigua vega rodeada por montañas, en concreto por los montes de Santa Lucia, el Pinar y Tumborrunbio. Alrededor de la ermita van proliferando las construcciones, hasta ahora con buen gusto y controladas, esperemos que de ahora en adelante sea lo mismo y no se masifique en exceso.
Una vez contemplada la Vega nos dirigimos por un bulevar de chopos centenarios en dirección a las pistas de esquí. No tardamos en empezar a subir las rampas que nos llevarían a unos expléndidos pinares, muy verdes y espesos; los pinos son altos y rectos como si quisieran tocar el cielo. Disfrutando de la conducción por estas preciosas y solitarias carreteras nos desviamos a la izquierda con la intención de visitar una fuente, concretamente la Fuenroya, el paisaje era precioso, estaba nevado, el sol era radiante, los pinos chorreaban agua del deshielo de sus ramas, un rumor al chocar en el suelo nos hacia pensar que era lluvia con pleno sol. ¡que maravilla!.
Sin darnos cuenta nos encontramos con las instalaciones de las pistas de esquí, era temprano y fuera de temporada, por lo que estábamos solos, la nieve lo cubría casi todo, el sol lo embellecía sobre manera; en este momento nos dimos cuenta porque tienen tanto éxito estas instalaciones de esquí.
Seguimos hacia Valdelinares (pueblo), en una umbría tuvimos que socorrer a un automovilista que se había quedado atascado en la nieve. Continuamos hasta un collado con una gran cruz llamada “de la gitana”; desde allí se contempla una gran panorámica de todo el contorno. Nos encontramos a tanta altura que la vegetación se limita a hierba de pastos. Cambiamos de valle, en esta ocasión a la izquierda nos iríamos dirección a Allepúz y a la derecha iremos a Valdelinares primero y a Linares de Mora después.
El inicio del valle que nos conduce a Valdelinares (pueblo) es estrecho y profundo, se lucen algunas masadas - es así como se llaman las masías por aquí - y tímidamente aparece otra clase de vegetación mas alta.
En la entrada de Valdelinares se encuentra una ermita en honor a la Virgen de Loreto con humilladero típico de esta zona y en estado excelente de conservación.
Valdelinares es el pueblo mas alto de la provincia de Teruel y el tercero de España. Se encuentra escalonado en una ladera de la margen izquierda del río Linares. En su término se encuentra enclavada la estación de esquí, dando al mismo la mayoría de las pistas de esquí alpino, las de fondo y otras se extienden por otros lugares de la sierra. Su oferta turística es bastante intensa tanto para invierno como para verano, en su amplia plaza se encuentran tres restaurantes y un hostal. El conjunto urbano es muy interesante, aunque no sea tan espectacular como otros que veremos mas adelante, gusta mucho a la vista y es de agradable paseo.
La iglesia parroquial en honor a Nuestra Señora de las Nieves, es una obra del maestro don Juan Escuder, realizada en 1751. El antiguo ayuntamiento, que actualmente no se emplea como tal, es del siglo XV, reacondicionado para fiestas y almacén.
Una vez recorrido Valdelinares continuamos por el valle, descendiendo a una zona de vega con algunos hortales a la orilla del río. El paisaje es muy bello, estrechándose en una garganta, en su parte derecha caía una cascada desde lo alto hasta la carretera, todo un espectáculo.
A la salida de una cerrada curva nos encontramos con la preciosa estampa del castillo de Linares de la Mora, pueblo impresionante por su extraordinaria belleza. Todas sus casas son como auténticos miradores al magnifico paisaje que ofrece el valle del río Linares. Es curioso contemplar su iglesia parroquial de la Inmaculada, de 1785, separada de la torre que se encuentra al otro lado de la calle; probablemente ésta fuese cárcel en la antigüedad, acondicionada para torre posteriomente. Al fondo del valle, y al lado de un bello puente románico, se encuentra la ermita de Loreto con humilladero, y al otro lado del pueblo, en una zona muy alta, se encuentra la ermita de Santa Barbara, ambas del siglo XVI.
Un paseo por este pueblo es una autentica clase de historia, es un compendio de obras de arte en plena calle, que se encuentran en muy buen estado unas, y en estado de restauración otras.
En el Hostal La Venta, degustamos la cocina típica de Teruel, nos complació observar como hay personas que están recuperando los viejos platos tan ricos de nuestros abuelos, la experiencia fue magnifica.
En esta zona hay algunos pinos dignos de mención:
Pino del Escobón: Pino laricio de 22-23 metros de altura, diámetro del tronco a 1,30 metros del suelo: 1,40 m. y el diámetro de la copa: 19 m. Se encuentra en la carretea de Vldelinares a Linares de Mora en un desvío a la derecha bien indicado.
Pino de San Bernabé: Pino sivestre de 15 metros de altura, diámetro del tronco a 1,30 metros del suelo: 1,43 m, y el diámetro de la copa: 16 m. Se encuentra a la altura del Km. 13 junto a la carretera que va de Linares de Mora a Nogueruelas. Su nombre se debe a que desde su copa se divisa la ermita de San Bernabé.
Pino Obrado: Pino laricio de 20 metros de altura, diámetro del tronco a 1,30 metros del suelo: 1,82 m. y el diámetro de la copa: 26 m.. Se encuentra a cuatro Kilómetros de Linares de Mora por una pista que nace al cruzar el puente románico junto a la ermita de Loreto. Este pino presenta una herida de rayo, que aunque importante no se teme por su vida.
Florencio Pérez SazAgradecemos a Florencio Perez, gerente de Cuellar Concesionarios (SsangYong, Daihatsu, Tata, Jaguar) compartir con nosotros esta Ruta.