La concepción actual de un coche no responde a un solo arquetipo porque el encasillamiento en un segmento queda desfasado. La prioridad es hacer confluir dos y hasta tres conceptos en un mismo modelo como forma de acentuar las polivalencias que hoy imperan en las técnicas de mercadotecnia para vender mejor. Uno de los modelos que se ha aplicado con más decisión esa multiplicidad de identidades es el Hyundai ix35, en el que conviven las formas de un SUV,
prestaciones bien combinadas de ocio y familiares y, para añadir atributos, presenta una versión motriz
diesel de 184 CV, que, muy bien, puede hacerle pasar por un coche de
rendimientos deportivos.Hecho, pues ese triángulo con vértices en los c
onceptos SUV, familiar y deportivo, el todo resulta una versión francamente apetecible que, como ya sucede en otros modelos de la competencia, pocos y de la categoría premium, da un toque distinción a la marca coreana y la posiciona inteligentemente en ese objetivo de alcanzar la excelencia y equiparación con las marcas de más prestigio en el medio plazo.
Versión tope de gamaEsta versión es el tope de gama del modelo y, como tal, para no perderse en divagaciones, se ajusta a exclusividades propias.
Se comercializa únicamente con el nivel más alto, el Style, con el sistema de
tracción integral 4x4, desechando la opción del 4x2 que se oferta en las versiones de más bajo rango, y con una caja automática/manual secuencia de convertidor de par, de seis relaciones.
Hay luego
opciones añadidas como una
tapicería de cuero, el techo practicable o la cámara trasera que están para realzar un posicionamiento más exclusivo. No obstante, el protagonista indudable de esta historia es el
motor 2.0 CRDI (diesel) de 2.0 litros con el ya tradicional y tópico sistema de alimentación por conducto común con
turbocompresor de geometría variable e intercambiador de calor, al que las modificaciones oportunas le han llevado a una
potencia de 184 CV, por ahora el registro más alto respecto a su competencia.
Si
el motor básico CRDI, de la misma cilindrada, con 136 CV, ya ofreció unas sensaciones dignas de alabanza, en este propulsor gemelo, pero más vitaminado, el comportamiento
tiene rasgos absolutamente intachables. Vaya por delante que se trata de una mecánica cien por cien desarrollada por Hyundai en un ciclo de carburante en el que hasta no hace mucho se veía obligada a recurrir a partenariados con otros suministradores. Los pasos de la firma coreana en este campo han sido saltos cualitativos innegables.
Un motor de potencia notableEste motor
empuja desde muy abajo y es de reacciones rápidas y fiables en cualquier circunstancia. La salida parada puede ser algo más torpe, pues hay que tirar de una estructura de más de tonelada y media, pero en las recuperaciones es sobresaliente su capacidad para empujar, incluso a regímenes de circulación muy tranquilos. Por buscarle algún pero que huya de perfeccionismos imposibles se
puede aludir a algo de excesivo ruido en el arranque y en frío, pero, tomada la temperatura, la mecánica se ajusta a los parámetros más llamativos del refinamiento.
La caja de cambios, a la que ya se ha hecho un repaso técnico, efectúa las transiciones con total suavidad y apenas deja percibir mínimos tirones. En el modo manual da bastante margen para adecuarse al estilo del conductor apurando cambios. En la otra prestación asociada al motor, la del consumo, es donde más se puede apreciar alguna disfunción, pues el nivel de gasto se revela algo alto y, sobre todo, con tendencia a penalizar un tipo de guiado deportivo que, desde luego, forma parte de su filosofía. Para orientar con números, algo más de 8,5 litros, prácticamente en vacío, pero con un uso intenso y prolongado del aire acondicionado para hacer frente a las alta temperaturas de la época, no deja este apartado en el mejor de los lugares.
Comportamiento sobresalienteCirculando demuestra ir sobrado. Unas suspensiones bien ajustadas contribuyen a acentuar el confort, aunque las irregularidades de la carretera se dejan sentir con un pronunciado rebote seco. En firmes bien cuidados rueda con plenas garantías de asentamiento, transmitiendo mucha seguridad al puesto de conducción. El comportamiento del tren delantero cuida mucho su perfil de entrada y otro tanto puede decirse del trasero, siempre bien ajustado a la toma y salida de curva.
El ix35 tiene forma de todoterreno SUV y e
stá capacitado para una circulación muy moderada por el campo, pero su mejor elemento es el asfalto. De ahí que el condicionante de berlina esté muy presente y uno de los signos es el equipamiento de unas
ruedas de 18 pulgadas, no precisamente las idóneas para circular por caminos rurales abruptos o embarrados, así como la ausencia de reductora.
No obstante, cuida detalles de ese otro mundo como la
tracción integral 4x4 de funcionamiento automático a través de un dispositivo Haldex que transfiere el par necesario a las ruedas traseras en función de la accidentalidad o la adherencia del suelo. No falta tampoco el dispositivo de control de caída en pendiente o la conexión manual del sistema "lock", que transmite equilibrio de fuerza a cada eje. El concurso de otros elementos dinámicos del coches como la dirección o los frenos no se sale para nada de la uniformidad de la buena conducta de casi todos los elementos de este coche.
Compacto pero espaciosoEl Hyundai ix35 hereda la filosofía del ya desaparecido Tucson, si bien lo supera en cotas de longitud (8,5 cms), de anchura (2 cms) y distancia entre ejes (1 cm); por contra, reduce altura en 2 cms, que apenas se perciben porque el acceso al coche, tanto a la fila delantera como a la trasera, se hace con las mínimas contorsiones. La ganancia de cotas se nota también para bien, pues la amplitud de espacio del ix35 permite un
viaje cómodo a cuatro personas (más complicado serían cinco si son adultos), tanto por la longitud de las banquetas, como por el recogimiento de los respaldos y la buena distancia entre filas de asientos. La posición elevada del asiento del conductor es un plus de confort y seguridad. El cuidado en este ámbito llega hasta
un maletero muy capaz de 591 litros.
El factor precio ya no responde al sinónimo de ganga que tanto se promocionó en la entrada de las marcas coreanas en Europa. La realidad es que tampoco el producto es el mismo por los saltos cualitativos que han dado las firmas automovilísticas del país asiático. Sin embargo, mantienen un posicionamiento muy aprovechable en esta versión con un precio por debajo del de sus competidores con mecánicas de potencia más reducida. Si se supera el síndrome de marca,
Hyundai tiene en esta versión de 184 CV una opción más que
interesante.