Opel Astra 1.6 115 cv, por Renting desde 390 €
La nueva generación del Opel Astra ha convencido tanto por su diseño como por su equipamiento. Entre la gama de motores encontramos este sencillo propulsor de gasolina de 115 cv con el que el compacto alemán se desenvuelve de forma muy favorable.
El nuevo Astra ha mejorado mucho su imagen.
| FICHA TÉCNICA |
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PRECIO POR RENTING:
| 390 + IVA |
| Motor: | 1.6 |
| Potencia máx: | 115 cv |
| Par máx: | 155 Nm |
| Caja de cambios: | Manual de 5 velocidades |
| Largo-Ancho-Alto (mm): | 4,42-1,81-1,51 |
| Peso: | 1.373 kilos |
| Maletero (min/max): | 370/1.235 litros |
| Velocidad: | 188 km/h |
| Aceleración 0-100 km/h: | 11,7 seg |
| Consumo medio: | 6,3 l/100 km |
| Emisiones CO2: | 147 g/km |
| EuroNCAP: | 5 estrellas |
La nueva generación del Opel Astra recoge muchas fórmulas de éxito ya aplicadas en un segmento que copa aproximadamente un tercio de las ventas en Europa, pero su principal seña identificativa en el reto de la conquista de mercados está en las muchos y variados equipamientos que asume del modelo superior de la marca, el Insignia.
Y es que Opel, en una coyuntura ciertamente difícil, ha jugado con mucho conservadurismo con las señas de identidad de uno de sus referentes de ventas, este compacto Astra, para no engañar al sentido de la vista ni al del tacto, pero las referencias poderosas están en elementos tecnológicos y de equipamiento que no pueden pasar desapercibidos.
Diseño acertado
Exteriormente, los cambios son visibles desde el primer momento, pero enseguida se cae en la cuenta de que muchos de sus trazos, ahora más curvilíneos y angulosos, son práctica copia de otros modelos. Es cierto que prima una imagen más atlética y musculosa, pero también hay mucho seguidismo en el diseño. En el recorrido visual del coche, la parte delantera deja caer bastante el parabrisas, adelanta la zona del habitáculo y el capó prospera hasta el corte de un frontal, en el que una parrilla trapezoidal pequeña aloja el logo de la marca, al tiempo que se flanquea por unos faros modernos y agresivos con una sutil forma de ojo de águila y cae hacia abajo con unas defensas y toma de aire bastante discretas.
La parte lateral atrae por una línea de cintura proporcionada, la caída pronunciada del techo desde el pilar central para remarcar una filosofía coupe, muy de moda en los últimos tiempos, y una parte nuevamente atlética y musculosa en esa zona lateral del maletero que se deja ver a partir del pilar C. La parte trasera, con la forma de ala de los pilotos, muy separados, deja ver en la distancia muchos puntos en común con diseños atractivos de otros coches, por lo que ha jugado la baza segura de un dibujo ya contrastado.
Más grande y habitable
La no despreciable ganancia de una longitud en 17 cms, llevar la distancia entre eje 7 centímetros más allá que en el anterior modelo y otra ganancia de longitud en los anchos de vía no se ha traducido en una habitabilidad mucho mejor. Algo sí; pero la ocupación de la fila de trasera de asientos no se corresponde con esa significativa modificación de cotas. Es más, la accesibilidad tiene todavía el inconveniente de unos huecos algo angostos. En cambio, la ocupación de la fila delantera se ha solventado con unos asientos en los que se nota un mimo y atención en sus propiedades ergonómicas dignos de alabanza. Es magnifico el recogimiento y la fijación y lo bien que se adaptan a cualquier morfología por el largo recorrido que tienen los ajustes.
Las dotaciones interiores son profusas, pero esa virtud degenera en inconveniente cuando los botones de mando de algunos de sus equipamientos están muy desparramados por una consola central, lo que obliga a perder la necesaria atención de lo que hay delante más tiempo del necesario. El estilo envolvente de ese interior marca un ambiente muy acogedor. El tacto de las tapicerías es muy agradable. La percepción de calidad de los materiales merece una alta nota. El volante se agarra con firmeza. La palanca de cambios tiene un tacto muy preciso y una accesibilidad destacable. Y la multitud de automatismos cumple con prontitud en sus funciones de iluminación y limpiar el parabrisas sin distraer la atención del conductor. El maletero se distingue por el llamado sistema Flex Floor, ya que su suelo es movible y adaptado a tres diferentes modalidades de carga con un sistema de anclajes muy inteligentemente distribuido.
Mecánica alegre de 115 cv
Opel siempre ha tenido un alto prestigio en sus motorizaciones gasolina. La que ahora ocupa es la atmosférica de 1.6 de 115 CV, pues hay otra de la misma cilindrada, sobrealimentada, que entrega 180 CV, el tope por ahora de potencia en la gama. La de registros de potencia más modestos se ha revelado como una
mecánica alegre, chispeante, pero con el condicionante obligatorio de forzarle algo la subida de vueltas. El empuje solo se nota a partir de las 3.000 revoluciones y por debajo de ese umbral queda algo torpe en reacciones. Ya a parir de las 4.000 vueltas, las recuperaciones y aceleraciones adquieren un grado de confianza
pleno.
Puede llamar la atención en esta versión del Astra la disposición de una caja manual de cinco velocidades, cuando una buena parte de la competencia directa, bajo las mismas características motrices, oferta la de seis. En este caso, las controversias pueden estar superadas por los resultados, pues la transmisión tiene un comportamiento muy uniforme en todas sus relaciones. En el consumo se aplica bien a las buenas costumbres del ahorro en estos tiempos de crisis. La marca de Russelheim presume de que en el nuevo Astra el consumo medio de gasolina de todos sus modelos en este ciclo se ha logrado situar un poco por encima de los seis litros cada cien kilómetros. En la prueba, ha habido las lógicas disfunciones, pero un gasto de 7,5 litros deja en un muy buen lugar las pretensiones del fabricante.
Comportamiento dinámico eficaz
En los elementos dinámicos, hay que partir de la premisa de que el nuevo Astra se mueve algo lastrado por su alto peso, pero en su descargo hay que reseñar que se han operado cambios estructurales en el chasis y en los trenes que asientan al firme esta estructura de forma magnífica. Por partes: la rigidez se ha mejorado en un 43% frente a la torsión y en un 10% frente a la flexión, en cuanto a la primera. Los trenes adoptan el sistema McPherson, el delantero, y la gran novedad está una complementariedad del eje torsional con la timonería Watt, en el trasero, que, en el plano práctico, demuestran perfectamente la teoría de anulación de balanceos y plena absorción de los tirones laterales.
Como opción hay posibilidades de inclinarse por el sistema de suspensión inteligente Flex Ride, ya ensayado en el Insignia, y que, a decir verdad, contribuye a un plus innegable en confort y posibilidades de marcha. El programa Tour del sistema es la mejor definición de una conducción tranquila y sosegada con reglajes más suaves en la amortiguación. El sistema Sport endurece las suspensiones, agiliza las respuestas del acelerador y endurece la dirección asistida. Como testigo de su concurso la iluminación de los relojes pasa del color blanco al rojo. Del Insgnia hay otras herencias como el sistema de iluminación adaptativa, una ayuda de indudable eficacia en la conducción nocturna; el sistema de cámara frontal que reconoce la señalización de la ruta y advierte de los límites de velocidad en cada tramo; el avisador del cambio de carril, asociado a dicha cámara, que avisa dedistracciones. El Astra es un buen compendio de los últimos avances tecnológicos.
Y en cuanto al precio, deja en buen lugar un esfuerzo de contención por parte de la marca. El equipamiento, aunque con abundancia de opciones, al margen de la tarifa de partida, es generoso y demostrativo de que el nuevo Astra no viene a jugar un papel de comparsa en el segmento más competitivo. España, con el reconocimiento de Coche del Año, ya le ha dado un espaldarazo.