Las marcas automovilísticas coreanas refrendan en cada nueva generación de modelo el salto cualitativo que acreditan sin interrupción desde hace dos décadas y que, ahora, con lo más inmediato de sus novedades, se adentran con muchos argumentos en la conquista para los clientes de la plena fiabilidad. Abanderado de esa metamorfosis, que ha pasado de una estrategia únicamente fijada en el precio, con la calidad en orden secundario, a otra de prioridades invertidas, está el grupo Hyundai, con la firma matriz y la filial Kia, que, en cada nuevo paso, afirma esa
vocación de liderazgo que va a tener más pronto que tarde.El Hyundai ix35 es el último reflejo de estas evoluciones en muchos aspectos radicales. El
sustituto del Tucson da un golpe de autoridad en los mercados, si cabe, superior al que representó en su día el precedente. Esta acepción ix es la reservada para los vehículos todoterrenos de la marca y el primer reflejo fue el ix55, sucesor del Santa Fe y anticipo de lo que preparaba Hyundai en este segmento creciente de los SUV.
Diseño europeoEn el caso del ix35, en un escalón de segmento inferior al ix55, hay que partir de prioridades y en cabeza de las mismas se sitúa un diseño muy bien resuelto. Plasmado en el centro de I+D de la marca en la localidad alemana de Russelheim, el traslado de su producción a Eslovaquia concita
un modelo de filosofía plenamente europea. Poco o casi nada hay en sus afueras de un estilo asiático
predecible y algo despersonalizado. Todo lo contrario: la silueta de este coche adopta una personalidad muy coupe, aún en los tres volúmenes en que divide su recorrido exterior. Aunque por altura, su definición de SUV queda plasmada en su ADN, insinúa ciertos regustos de berlina. Se ve que no ha podido evitar ese marchamo de éxito que ha impuesto el
Nissan Qashqai jugando a los equívocos de varios calificativos. En su visión habrá quien también encuentre similitudes, más de orden estético, con el
Ford Kuga.
Por la parte delantera manda como nuevo escudo identificativo de la marca para las versiones europeas, además de una parrilla en hexágono irregular, bastante resultona. Se acompaña de unas rudas defensas con los antiniebla encastrados en la parte más inferior, en unas tomas de aire laterales. El capó recurre a esa nervaduras en relieve, tan recurso de los últimos tiempos, para evocar cierta sensualidad deportiva.
Una línea alta de cintura traza la zona lateral, en una combinación agraciada con un dibujo de los marcos de las ventanillas y del voladizo trasero similar a esa zeta que dibuja el rayo. Los pasos de rueda son bastante discretos.
La parte trasera es un recurso más de trazos acertados del portón el parabrisas y los pilotos en una combinación muy a la última moda. El ix35 no rehuye las modificaciones de cotas ya habituales en los saltos generacionales de modelos. En longitud gana ocho centímetros, en anchura y en altura, dos y uno, respectivamente, y acorta un centímetro la distancia entre ejes.
Espacioso habitáculoLa resolución se nota de inmediato en un
interior más espacioso que, aparte de una mayor distancia entre filas de asientos, tiene traducción también en un recorrido importante para regular el posicionamiento del asiento del conductor, lo que le habilita en proverbial comodidad, incluso para personas muy altas. Las capacidades reciben refrendo también en el
maletero. Son
591 litros, un registro numérico que avala un buen uso para abundante carga y con el añadido, por una parte, de una ganancia de espacio inteligente con la eliminación en la zona de buena parte del espacio que ocupan los relieves del paso de rueda, gracias a un diseño más compacto de la suspensión trasera multibrazo.
El interior tiene, por encima de cualquier consideración, un fuerte componente práctico en la fácil lectura de la instrumentación y en lo intuitiva que es. Hay algunas concesiones decorativas que recargan el ambiente, como esos abundantes cromados en el volante o algo desperdigados por el salpicadero.
A destacar la buena posición de conducción y lo ajustado del recogimiento en los asientos, aunque los de la segunda fila pequen de un respaldo algo duro.
Conocido motor diésel de 136 cvHyundai ha llevado al ix35 una nueva generación de motores diesel, la identificada como R, pero ésta no ha sido objeto de la prueba. Ha habido que conformarse con el ya conocido 2.0 CRDI de 136 CV que no desentona en un vehículo con más de tonelada y medio de peso y en condiciones de plena carga. Llama la atención en el comportamiento la
más que aceptable respuesta que el coche tiene desde la parte más baja del cuentavueltas y que es uniforme aún en las marchas largas. Baste decir que el coche demanda el engranaje de la sexta a 80 km/h sin que se perciban ahogos y torpeza en las recuperaciones.
No es muy fino en funcionamiento, pues, aunque el registro normal de decibelios no es alto, queda poco refinado en los primeros instantes del calentamiento. Es un SUV en formas, pero menos en el fondo. Tiene entidad para moverse por el campo, pero el comportamiento en asfalto es superior al del ámbito rural. Ello da que pensar que este modelo, Hyundai lo ha concebido como más rutero, de ahí la abundancia de opciones en la gama con el sistema de tracción delantera o 4x2, aunque la unidad de prueba ha sido un tracción integral.
Eficaz tracción 4x4En la
versión de tracción integral el cien por cien del par motor se traslada a las ruedas delanteras en situaciones de conducción normal, pero una pérdida de agarre traslada de forma automática la tracción a las ruedas traseras. Para condiciones más extremas de firme como lluvia, nieve, barro y desplazamientos off road,
se puede accionar manualmente el botón Lock y el par se reparte a partes
iguales entre los trenes y se mantiene hasta una velocidad de 40 km/h.
Como elementos de apoyo a esa tracción integral, las versiones 4WD disponen de serie de
sistema de asistencia al arranque en pendiente y control de frenada en cuestas abajo muy pronunciadas. Como sensaciones transmitidas al conductor, las modificaciones operadas en las suspensiones, aunque mantienen su arquitectura básica, son de una rodadura de mucho aplomo, predecible en todo
momento, cimentada en algo de dureza en la amortiguación, con lo que se inclina definitivamente por los gustos europeos, y ayudada en una dirección precisa que se acompasa con bastante
exactitud a los movimientos del volante.
En el apartado económico, el consumo cumple sin más. En una prueba mayoritariamente de carretera, el registro se ha quedado en unos ocho litros a los cien kilómetros. E
l precio tiene un posicionamiento muy competitivo en la recurrente comparativa con la competencia y además se decanta más favorablemente con el bien nutrido equipamiento de serie.