Volvo XC60, por Renting desde 707 €
Volvo ofrece con el XC60 un vehículo moderno y seguro; mientras que las nuevas versiones "ecológicas" Drive rebajan sustancialmente los consumos y las emisiones, sin por ello penalizar las prestaciones. De este modo, el XC60 2.4 D Drive de 175 cv y tracción delantera presume de un comportamiento excelente y una economía de uso notable, pues sólo necesita 6 l/100 km.
El XC60 de Volvo es un vehículo seguro y muy actual.
| FICHA TÉCNICA |
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PRECIO POR RENTING:
| 707 € + IVA |
| Motor: | 2.4 D |
| Potencia máx: | 175 cv |
| Par máx: | 420 Nm |
| Caja de cambios: | Manual de 6 velocidades |
| Largo-Ancho-Alto (mm): | 4,63-1,89-1,71 |
| Peso: | 1.718 kilos |
| Maletero (min/max): | 495/1.455 litros |
| Velocidad: | 205 km/h |
| Aceleración 0-100 km/h: | 9,3 seg |
| Consumo medio: | 6 l/100 km |
| Emisiones CO2: | 159 g/km |
| EuroNCAP: | 5 estrellas |
Los Volvo son automóviles de alto nivel, caracterizados por un refinamiento premium y unos índices de seguridad muy elevados, que son una referencia para el resto de las marcas, pero nunca lo han sido por sus consumos. Ante una faceta reiteradamente critica y ante la presión de la legislación y del propio mercado, Volvo ha reaccionado con rapidez al crear una gama que ha denominado DRIVe con un compromiso ecológico evidente, reduciendo drásticamente los consumos de la mayoría de sus modelos sin perder prestaciones, al menos en el protagonista de esta prueba dinámica.
El programa arrancó en el Salón del automóvil de París de 2008 con la presentación y lanzamiento del apellido DRIVe para los modelos C30, S40 y V50. El pasado año se completó la familia con las versiones de los V70, S80, XC60 y XC70. Las variantes DRIVe están equipadas con un motor diesel combinado con una caja de cambios manual, con ambos elementos optimizados para reducir el consumo, con la suma medidas que reducen la resistencia a la rodadura y el rozamiento aerodinámico.
Motor diésel de 175 cv y bajo consumo
El resultado es notable, porque este XC60 DRIVe de 175 caballos consume 6 litros de media cada cien kilómetros, un litro y medio menos que su equivalente de 163 caballos y tracción a las cuatro ruedas. La tracción delantera es clave en la reducción del consumo de combustible y de las emisiones, pero también lo son las intervenciones de ingeniería en motor y en la transmisión manual. La actuación en el motor ha conducido a una reducción de la fricción y de las pérdidas de bombeo del motor diesel, así como a una disminución de la presión en los sistemas de admisión y de escape.
La presión de la inyección ha aumentado con la última generación de bombas de alta presión, y su arquitectura se ha perfeccionado gracias al sistema piezoeléctrico. El motor emplea en este caso una compresión menor, una combustión más eficaz y una nueva generación de software para la gestión del propulsor. El turbocompresor de geometría variable también ha sido optimizado para facilitar la entrega de un par elevado a un menos número de giros del motor.
La reingeniería en la transmisión ha dado nuevos desarrollos al cambio, de forma que la conducción de torna más económica. La marca pone como ejemplo la circunstancia de que al conducir a 100 km/h en la marcha más alta, las revoluciones del motor y por tanto el consumo de combustible es menor con el nuevo tren de potencia. Las mejoras DRIVe en las propiedades medioambientales de la gama no se limitan a las versiones DRIVe, porque algunas de las medidas están siendo trasladadas al resto de la gama, de forma que, en el caso de las transmisiones automáticas, por ejemplo, se logrará una reducción de entre un 5% y un 7% en las versiones que se lanzarán en los dos próximos años.
Comportamiento ágil y muy brillante
Las intervenciones de ingeniería han sido realizadas bajo la premisa de mantener las cualidades de conducción del vehículo, sin que, como ocurre en versiones ecológicas de otras marcas, se pierda confort acústico, dinámica deportiva y prestaciones en aceleración y velocidad punta. Volvo ha cumplido el requisito y estamos ante un XC60 que causa sorpresa por las respuestas y la forma de moverse. A las demandas del acelerador, el motor responde con un nervio que se echa en falta en sus semejantes de la gama y el conjunto chasis-suspensiones muestran la misma eficiencia que cualquier de sus hermanos.
El XC60 DRIVe se percibe ágil y ello es debido a la descarga de peso que supone la eliminación de la tracción a las cuatro ruedas, una desaparición que contribuye a que el coche se ajuste como un guante al uso sobre asfalto y se adapte a las necesidades de la gran mayoría de compradores de estos coche, que sólo ocasionalmente, en el mejor de los casos, visitan los caminos fuera del asfalto. La reacción nueva en el XC60 DRIVe es la rapidez con la que el motor responde en las aceleraciones y en las recuperaciones. Se tiene la percepción de que es mucho más enérgico que sus semejantes. La sonoridad del motor ha mejorado en relación con el resto de las versiones diesel y la agilidad dinámica es mayor. Un par de cientos de kilos de adelgazamiento por la desaparición del sistema de tracción integral obran la maravilla.
Manejo agradable
La conducción de un XC690 es agradable. Por la posición de conducción y amplia visibilidad es muy cercana a la que se realiza a bordo de una berlina turística, Los movimientos de la carrocería son parecidos, pero con la distancia que marcan la altura y el volumen del coche. Sin forzar, los balanceos son reducidos y tratan bien al pasaje de las plazas trasera, que, por cierto, gozan de una visibilidad excelente del interior y del contorno del coche.
La conducción puede ser rápida, pero es mejor detener bien el coche en las curvas para evitar el maltrato físico que proporcionan las fuerzas transversales sobre los pasajeros, sentados sobre asientos muy ergonómicos y confortables, pero sin gran sujeción lateral.
Estamos ante un SUV compacto gratificante en comportamiento dinámico y consumos, aunque con un precio de adquisición elevado, aunque cierto es que esta es la versión más equipada de la gama.