Peugeot ha cerrado definitivamente el círculo de sus
modelos familiares con el recién llegado 5008, un monovolumen del segmento compacto que se une a toda una prole que parte de las versiones familiares de las berlinas 207, 308 y 407 y del monovolumen grande 8007.
Una realidad incontestable es que el recién incorporado encuentra muchas similitudes de concepto con el antecedente del
3008, un modelo presentado poco antes que el que ocupa ahora, bajo el prisma de un crossover, que no equipa tracción integral, que tampoco destaca por su altura libre del suelo, pero cuya conformación tiene mucho de monovolumen compacto.
Cuestiones de mercadotecnia aparte, lo cierto es que el Peugeot 5008 cubre, en connivencia con el 3008, huecos que la marca del león no podía ignorar, y con dos tiros mata dos pájaros: el de los crossover y el de los
monovolúmnenes compactos, en alza innegable en los mercados.
Familiar de gran capacidadEl 5008, pues, es la cobertura familiar, por encima del ocio que pretende representar el 3008, y cuida los componentes de ese concepto con
soluciones originales dignas de mención. En el exterior, hay una mayor longitud y batalla respecto al 3008, y el resto de cotas, como la anchura, se mantiene invariable, mientras que la altura es levemente inferior. Es una primera acotación al concepto familiar que prima en el 5008. Esta mayor longitud y batalla son las señas de identidad de un habitáculo para cuidar al máximo la habitabilidad y la modularidad.
La primera se conjuga con una muy agradecida separación entre las filas de asientos y una segunda hilera de tres plazas con capacidad real para ubicar otras tantas personas. Se puede optar por un
maletero muy funcional y capaz de hasta
679 litros en el formato estándar y extensible hasta los 823, si se desplaza 13 centímetros la fila intermedia; o inclinarse por una tercera fila de dos asientos que, aunque el fabricante las homologa para adultos, como suele suceder en todos estos modelos, lo acotado de su ubicación, las reserva mejor para dos niños, eso sí, a cambio de renunciar a carga.
En las versiones de cinco plazas, el maletero dispone, debajo del suelo, de un pequeño habitáculo para cargas suplementarias. ¿Y la rueda de repuesto?: debajo del maletero, extraíble desde el exterior y, por tanto, de no muy cómoda accesibilidad. Muy inteligente, en cambio, ha sido el recurso para acceder a
la tercera fila desde el exterior con el abatimiento de los dos asientos laterales de la segunda fila que, mediante un proceso muy sencillo, y sin esfuerzo, recogen la banqueta como las sillas de cine, al tiempo que dejan un amplio espacio para el paso al interior de los ocupantes.
Habitáculo versátil repleto de huecosEsparcidos por el interior quedan
huecos portaobjetos que, en conjunto, suman una capacidad de carga de 60 litros, aunque en este apartado, se detecta la contradicción de una guantera en el salpicadero, prácticamente inservible. Hay también algún que otro problema de accesibilidad como el del cenicero, colocado en zona muy posterior, o los botones de control de los radares de aparcamiento y de conexión/desconexión del control de estabilidad, excesivamente camuflados bajo el volante. Por lo demás, otras instrumentaciones y relojes se dejan ver muy bien y se alcanzan con prontitud gracias a su colocación en una consola central muy grande, solución copiada parcialmente del 3008.
La percepción de calidad de los materiales es alta y la soldadura de juntas se ha ejecutado con la suficiente precisión como para evitar molestos ruidos aerodinámicos. La posición de conducción tiene el grado de elevación adecuado para tener una perspectiva de la carretera propia de monovolumen y la comodidad de los asientos tiene otro apoyo en respaldos y banquetas bien dimensionados. El conductor agradece ese ángulo de inclinación que tiene el volante que le facilita una guía más propia de berlina convencional.
Carrocería bien resueltaPor fuera, el 5008 adopta trazos no tan contundentes como los del 3008. Por ejemplo, recurre a una toma de aire más pequeña y no tan llamativa, aunque el recurso al capó largo e inclinado, los
faros en forma de flecha muy extendidos por el lateral y el
parabrisas panorámico, se retoman del otro modelo. La visión lateral adopta la línea de
cintura alta y rectilínea para asegurar una superficie acristalada considerable que alegra bastante el ambiente al pasajero, sobre todo, en los días oscuros del invierno.
La zaga es para un portón muy sencillo y rectangular que deja paso a una boca de carga que facilita sobremanera la introducción de objetos. Los
grupos ópticos de esta zona recurren a la
tecnología LED y sus formas llaman la atención, al tiempo que dotan de un punto de personalidad a esta zona.
Conocido motor 1.6 HDi de 110 cvEl motor es el archiprobado
diesel HDI de 1.6 litros y 110 CV, cuya eficacia contrastada lo convierte en comodín de casi todas las gamas de modelos del
Grupo PSA Peugeot Citroen, desde las versiones más pequeñas hasta las de tamaño superior como es este caso. Como simple reiteración, recordar el buen comportamiento general de este propulsor, que ha dejado muy buena impresión en todos los modelos que se ha probado. De respuestas ágiles, aunque, para nada, rotundas, se comporta muy bien en este coche que, por su clasificación en un segmento superior, mueve masas superiores. La inclusión del
sistema overboost o entrega de par suplementario, en situaciones especiales añade un plus a sus siempre agradecidas prestaciones.
Este motor equipa en la versión probada un sistema de partículas FAP y una caja pilotada sin embrague de seis relaciones, que se revela como optimizadora del consumo y de las emisiones de CO2. Concretamente, en el primer caso, durante la prueba no llegó a los siete litros el registro de gasto que, desde luego, supone un dato a tener en cuenta por lo favorable. Por lo que respecta a la caja pilotada, simplifica bastante los posicionamientos y renuncia a un programa de parking, con lo que la ubicación en parada se debe hacer en la posición N (punto muerto), lo que conlleva a confusiones a la hora de aparcar y luego arrancar. Por lo demás, en marcha, el manejo es muy sencillo, tanto en el modo automático, como manual, pero peca de una excesiva brusquedad y lentitud en las transiciones.
Cómodo y estableAsí las cosas, se hace
más aconsejable la opción por el cambio manual de seis velocidades, ya que los ahorros en consumo y emisiones no compensan el sobreprecio de esta caja pilotada. En su rodadura, el Peugeot 5008 se adhiere al firme, incluso en suelos mojados. Las suspensiones tienen un punto de blandura que insinúa algún que otro balanceo, para nada, molesto. La dirección, en reposo, muy dura, se torna suave y eficaz en las velocidades punta, lo que facilita bastante trazar con soltura, incluso en tramos de curvas cerradas, Los frenos, simplemente, se limitan a cumplir.