Esta zona no se encuentra entre las más difundidas de Aragón, sin embargo, esto no quiere decir que no supere en belleza a otras mucho más turísticas. Dedicar una mañana a recorrer dichas sierras es una experiencia de lo más gratificante, sobre todo si lo hacemos en vehículos todotereno, ya que éstos nos permiten visitar diversos parajes y municipios en poco tiempo. En esta ocasión, la gama al completo de Land Rover nos permitió disfrutar y conocer este entorno, algo que siempre se debe hacer con el máximo respeto al medio ambiente.
Sierra de Vicort
El punto de partida lo fijamos en la localidad de Alpartir, a seis kilómetros de La Almunia y a los pies de la sierra de Algairén. Poniendo los cuentakilómetros a cero detrás del cementerio de la villa, ascendemos por terrenos arcillosos a lo que un día fue el monasterio de San Cristóbal. Hoy, tan solo unas ruinas son testigo de su pasado, pero al menos, su visita nos obsequia con unas maravillosas vistas de
la comarca. Continuando la ruta y cruzando sin dificultad el río Grío llegamos a El Frasno, pequeña localidad situada al borde de
la nacional II donde hacemos la primera parada. Una vez repuestas las fuerzas y dejando a un lado Pietas e Inogés, llegamos en pocos kilómetros a lo alto de la sierra de Vicort, que tiene su cima en el pico del Rayo con
1.420 metros. Para coronarla utilizamos las pistas marcadas, pues aunque existe una carretera, ésta queda restringida a uso militar debido a que en lo alto se encuentran dos enormes rádares que servían de referencia a la desmantelada base aérea americana de Zaragoza.
Transitando por la sierra en dirección Tobed, atravesamos una zona de típico bosque ibérico con predomino de la encina, y conforme vamos alcanzando altura, los pinos de repoblación ocupan las principales laderas. Tobed, una villa de apenas 300 habitantes, destaca por su iglesia mudéjar de la Virgen, uno de los monumentos del citado estilo más importantes de
la región. Después de circular unos kilómetros a lo largo de la sierra de Vicort, dejando atrás cuidados senderos como el GR-90 o el PR-10, descendemos hasta Codos, en pleno valle del río Grío. Desde allí, tomaremos
la carretera A-1504 en dirección Cariñena, desviándonos tras seis kilómetros de asfalto rumbo al repetidor de Aguarón.
Sierra de AlgairenDejando ya la sierra de Vicort y ascendiendo a la sierra de Algairén, cuya cima es el pico de Valdemadera con
1.275 metros de altitud, se pueden observar unas fabulosas perspectivas del valle del río Grío. En el primer tramo nos toca trabajar, pues se nos presentan en el camino unas profundas zanjas cavadas por algún vecino con fobia a excursiones o cazadores. Una vez tapadas con piedras y algo de tierra, llega el momento de poner a prueba las capacidades 4x4 de los vehículos, que sin mayores problemas superan el imprevisto obstáculo.
El paisaje de estos montes difiere al de la anterior sierra, con un tipo de flora más seco y donde abunda la carrasca y jara. Una parada obligada, cerca ya de nuestro destino, la encontramos en el inicio del valle de Tiermas, un espacio natural de los pocos que todavía se conserva sin que el paso del hombre haya hecho mella, pues no se han instalado ni tendidos eléctricos ni otros elementos que rompan la armonía del paisaje. La última parte de la travesía nos conduce a Almonacid de la Sierra, pueblo que, como otros muchos de la zona, se dedica con éxito al cultivo de
la vid. En Almonacid se pueden visitar las ruinas de antiguo castillo o la iglesia parroquial de estilo gótico, aunque hay más gente que lo conoce por el "buen comer" que lo caracteriza. De hecho, el restaurante El Mesón ofrece un menú que a buen seguro colmará las aspiraciones de los más comedores, pues nadie se puede quedar con hambre después de ¡20 platos!. Si todavía quedan fuerzas para seguir descubriendo la zona, la visita al museo del vino de Cariñena puede resultar de lo más interesante, sobre todo para el buen aficionado al mundo del vino (se puede concertar visita llamando al 976 62 06 94).