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El Mazda CX-7 diésel, por Renting desde 690 €

Este moderno y espacioso SUV ofrece ahora un notable rendimiento con su eficaz mecánica diésel de 173 cv. Gracias a un precio contenido se coloca en una buena posición frente a sus rivales.

El Mazda CX-7, Un gran SUV con eficiente motor diésel a precio razonable.
El Mazda CX-7, un gran SUV con eficiente motor diésel a precio razonable.



FICHA TÉCNICA
PRECIO POR RENTING: 690 € + IVA
Motor:2.2 CRTD
Potencia máx:173 CV
Par máx:400 Nm
Caja de cambios:Manual de 6 velocidades
Largo-Ancho-Alto (mm):4,70-1,87-1,64
Peso:1.800 kilos
Maletero (min/max):455/1.348 litros
Velocidad:200 km/h
Aceleración 0-100 km/h:11,3 seg
Consumo medio:7,5 l/100 km
Emisiones CO2:199 g/km
EuroNCAP:N.d.
Mazda ha tenido en los dos últimos años en su catálogo de modelo un todocamino que ha pasado desapercibido al comprador de este tipo de vehículos, castigado por su motorización de gasolina, una circunstancia enmendada ahora con una diesel que le transforma en una interesante opción por precio, prestaciones y
diseño.
El Mazda CX-7 suma ahora argumentos visibles para ser tenido en cuenta en una parte del mercado que ha dejado de ser nicho por un notable volumen de ventas y cantidad de modelos a elegir, que aumenta al colocarse el japonés en una posición entre dos tipos de todocamino, según se considere el precio, el motor o el tamaño.

Actualizado y diésel

Con el nuevo motor diesel, un viejo conocido del mercado, porque se trata del mismo utilizado por el Mazda6 y por modelos como el Ford Mondeo, Mazda ha hecho llegar al mercado una actualización de CX-7. Algunos retoques en la carrocería y en el equipamiento han revitalizado un modelo con gran fuerza visual, distinto a los del segmento, habitualmente de formas cuadradas y gran derroche de angulosidades.

El nuevo exterior muestra una mayor claridad de la identidad de Mazda, en línea con lo mostrado en sus últimas renovaciones, de forma que las proporciones son mayores, por ejemplo, en la nueva nueva parrilla inferior Mazda de cinco puntas. El fabricante ha mejorado el diseño del paragolpes trasero, así como el de numerosos detalles repartidos por toda la carrocería, ahora también disponible en tres nuevos colores (Aluminium Metallic, Stormy Blue Mica y Sparkling Black Mica).

En el interior es notable el empaque del tablero y de la consola central. La calidad visual y el tacto han mejorado con nuevos materiales en los guarnecidos y en el salpicadero. La marca asegura que con estas nuevas terminaciones la resistencia a la suciedad es mayor. El conductor dispone ante sí un nuevo volante y tres nuevos relojes tridimensionales con iluminación indirecta azul y agujas blancas, y un salpicadero en forma de doble voladizo que integra una doble pantalla, la de navegación y visión posterior para ayudas en las maniobras de aparcamiento, y, al lado, la que ofrece la información, en tipografía roja, del sistema multimedia y del ordenador de a bordo.

Clima de calidad y confort

El clima de confort es el esperado en un Mazda: muy elevado. Igualmente elevada es la cintura de la carrocería, una circunstancia que determina las sensaciones percibidas por el conductor en cualquier maniobra, porque parece que lleva entre sus manos u coche más grande de lo que es realmente, aunque sus 4,7 metros de longitud le colocan a un peldaño de entre los más grandes de su naturaleza. El espacio habitable es amplio para cinco pasajeros, aunque como ya es norma en el mercado, el central trasero va a ir incomodo en los desplazamientos. El maletero es suficiente para cinco viajeros.

El confort acústico es otra cuestión. Aunque el fabricante asegura haber realizado un notable esfuerzo, en la insonorización del habitáculo al ruido aerodinámico y del motor, el resultado final no es tan refinado como cabría esperar. Este motor, de naturaleza ruidosa, se manifiesta como tal en todos los ciclos de funcionamiento, aunque sin llegar a ser molesto. El nivel de vibraciones y la sonoridad son aceptables, colocándose en este aspecto en un terreno medio, porque entre sus semejantes los hay más y menos ruidosos, sin atender a su categoría social.

2.2 CRTD de 173 cv

Con sus 173 caballos, 10 más que los proporcionados en la berlina, este propulsor mueve con agilidad los 1.800 kilos del todocamino. No es rabioso en las aceleraciones, pero sí resuelto en las respuestas y en las recuperaciones. Un Par de 400 Newton por metro garantiza la salida del coche de los pozos en que se sume cuando rueda ritmos turísticos suaves, un trance al que invita el coche con frecuencia. El motor está gestionado por una caja manual de seis velocidades de escalonamiento bien ajustado. La palanca ofrece recorridos medios y un tacto de utilización consistente. Una caja automática no le sentaría mal a este todocamino.

Con los ajustes dados a este motor para ser adaptado al CX-7 el fabricante ha logrado un consumo ajustado, ya que en la prueba con un estilo de conducción sin grandes concesiones a la conducción ecológica, se obtuvo una media de 9 litros. Además, este motor es especialmente limpio, al estar equipado con un filtro de partículas y un sistema de reducción catalítica selectiva, poco común en este tipo de vehículo, cuyo funcionamiento consiste en una reacción química natural que transforma las emisiones de óxido de nitrógeno, de comprobados perjuicios para la salud, en agua y nitrógeno. Para ello se utiliza el aditivo AdBlue, una forma de amoniaco consistente en urea en disolución acuosa que está depositada en un tanque de 15,5 litros que se rellena cada 20.000 kilómetros en los periodos de mantenimiento. La urea se inyecta sobre una superficie especial a la salida de gases del filtro de partículas, que reacciona con el calor del escape.

Conducción agradable

La conducción del CX-7 es sencilla, salvo esa sensación de coche grandes que entorpece las maniobras de aparcamiento. Admite un estilo muy similar al que se practica con una berlina, con las precauciones debidas al tamaño, altura y peso, tres factores que merman agilidad. En movimiento rectilíneo, el CX-7 tiene una rodadura con mucho aplomo. Pisa bien cualquier superficie, aunque copie en exceso las rugosas poniendo decibelios extra al habitáculo. Y en curva aparecen las limitaciones impuestas por la talla del todocamino. Los pasajeros, no obstante obtiene una sensación de mayor movimiento que el real generado por todo el conjunto, que muestra una excelente rigidez a la torsión, que está entre las mejores del segmento.

Lo cierto que una buena suspensión y un buen bastidor hacen que el CX-7 tenga los andares muy parecidos a los de un familiar tipo wagon. Las curvas de radio amplio son las mejores para el CX-7 y las cerradas las peores. En estas es mejor tomarse las cosas con calma para no marear a la compañía o para evitar que el chasis se sature en los cambios de apoyo. El sistema de tracción de reparto activo es un desarrollo de Mazda. El dispositivo distribuye hasta el 50% de la potencia del motor al eje trasero en función de cada situación. Para hacer el reparto, el sistema dispone de sensores que controlan el ángulo de la dirección, el índice de la guiñada, la velocidad de las ruedas, la fuerza G lateral y la presión del acelerador.

Desde el punto de vista comercial, el CX-7 diesel se ofrece con un precio competitivo frente a sus competidores de prestaciones similares, las que le colocan en la cúspide de un segmento que está plagado de opciones motrices de menor rango y, consecuentemente, de precio más bajo.


Videos adjuntos
  • Nombre: Mazda CX-7

    Descripción: Mazda CX-7






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