SEUR utilizará en Madrid furgonetas de Mercedes-Benz que funcionarán con GLP proporcionado por Repsol
La colaboración entre las tres empresas forma parte de un experimento de SEUR para analizar si sería viable expandir en el futuro el uso de combustibles alternativos a más vehículos de su flota.
Las Mercedes-Benz Sprinter Eco-Gas ahorran combustible y producen menos ruido gracias al uso del GLP.
A partir del miércoles 14 de esta semana, las instalaciones de SEUR localizadas en Madrid dispondrán de un surtidor de Gas Licuado de Petróleo (GLP) instalado por Repsol que servirá para abastecer una flota de furgonetas Mercedes-Benz Sprinter con motores adaptados para ello.
La marca alemana ha cedido en régimen de renting estos vehículos comerciales para evaluar los beneficios que aportaría este combustible alternativo en el transporte urgente.
Ahorro económico y energético
La implantación del Gas Licuado de Petróleo en los vehículos de SEUR servirá para reducir los costes de los consumos, ya que, además de ser un 50% más barato que la gasolina, los resultados a largo plazo se estima que se materialicen en un 20% menos de gasto para la empresa de servicio de transporte.
Por otro lado, la composición de butano y propano del GLP permitirá a estas Mercedes-Benz Sprinter reducir en un 68% las emisiones de óxidos de nitrógeno (NOx) y en un 15% las de CO2, así como prácticamente un 99% de partículas, todo con respecto al gasóleo. Asimismo, la contaminación acústica se disminuirá a la mitad.
Características de los vehículos
Las Mercedes-Benz Sprinter Eco-Gas son unas variantes del modelo comercial más grande del fabricante alemán que pueden funcionar tanto con gasolina como con Gas Licuado de Petróleo (GLP). La adaptación se basa en una diferente gestión electrónica de algunos componentes del motor para que admitan el uso de gas, pero sin renunciar a las mismas prestaciones que tenía con la gasolina.
Un botón localizado cerca de la cerradura de encendido del motor permite elegir el combustible que se va a utilizar, y una serie de testigos del salpicadero vigilan su funcionamiento y el nivel de gas que queda. Cuando éste se agota, el motor cambia automáticamente a gasolina.
El tanque de gas está fuertemente protegido y situado de manera que no comprometa el espacio de carga. Su capacidad es de 90 litros, lo que proporciona una autonomía de 400 kilómetros. Para rellenarlo, hay que utilizar una boca específica del depósito de gas, pero el proceso es exactamente el mismo que con gasolina o diésel.