El potente Clio GT, desde 450 € por Renting
Sin ser tan radical como el Clio Sport de 200 cv, este nuevo Clio GT recurre a un motor de 1,6 litros y alimentado por turbocompresor, lo que le permite unas prestaciones notables. Su estética y puesta a punto también incluye toques deportivos, aunque moderados.
El Clio GT es una versión deportiva a la vez que práctica y utilizable a diario.
| FICHA TÉCNICA |
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PRECIO POR RENTING:
| 450 € + IVA |
| Motor: | 1.6 Turbo |
| Potencia máx: | 128 cv |
| Par máx: | 215 Nm |
| Caja de cambios: | Manual de 6 velocidades |
| Largo-Ancho-Alto (mm): | 4,03-1,71-1,49 |
| Peso: | 1.140 kilos |
| Maletero (min/max): | 288/1.038 litros |
| Velocidad: | 197 km/h |
| Aceleración 0-100 km/h: | 9,3 seg |
| Consumo medio: | 6,9 l/100 km |
| Emisiones CO2: | 160 g/km |
| EuroNCAP: | 5 estrellas |
La tradición deportiva de Renault tiene muchos escalones, alguno de ellos ocupados por versiones moderadas en prestaciones, pero con ese fuerte e inconfundible sabor en su visión externa, como la GT, que se ha incrustado en la gama del urbano Clio.
El Clio GT se encuentra a medio camino entre las versiones estándar y la más radical de la denominación Sport, y con su precio y equipamiento, bastante completo, de los elementos rácing, desde luego se presenta como un interesante punto de partida para conductores jóvenes con ganas de iniciarse en ese guiado más pleno de emociones.
La firma del rombo ha dotado a esta serie de dos posibilidades motrices: en gasolina, la probada, la 1.6 con 128 CV, un motor similar al que equipa el Twingo Sport, pero que se ha reducido en cinco unidades de potencia, posiblemente para adecuarlo al segundo tramo de las emisiones de CO2 que reducen su impuesto de matriculación al 4,75%. Le acompaña un diesel 1.5 dCi de 105 CV.
Guiños deportivos en la carrocería
Este Clio GT no puede sustraerse a un detenido repaso de su exterior, que opta en exclusividad por la carrocería de tres puertas, de guiños más deportivos que la de cinco, y una acentuación de estos atributos con una muy leve reducción de la distancia al suelo.
En el morro sigue los mismos trazos que en el modelo de gama superior, el Megane, con unos faros ribeteados en negro, que recorren buena parte del lateral, y una toma de aire de considerable tamaño, donde se alojan los faros antiniebla. Un porte atlético y musculoso se deja ver desde el lateral, donde unas ruedas multirradios en un tono grisáceo realzan su compostura, para concluir en una zaga de prominentes defensas y doble tubo de escape cromado.
La puesta en escena quedaría incompleta si en el interior no se conjugasen unos asientos de corte racing con el respaldo sumamente envolvente para la espalda y los riñones, sujetando firmemente esa zona del cuerpo para apurar al máximo las trazadas sin descomponer la figura, con pedales cromados e instrumentos en fondo blanco que facilitan un perfecto contraste en la visión de los mismos, aún con intensos reflejos de luz solar.
Navegador por 500 euros
Uno de los orgullos de esta serie GT del Clio es la disponibilidad de una edición especial del navegador Tom Tom, por un precio accesible que no llega a los 500 euros y que cumple fielmente esa misión informativa y de guiado con reseñas sobre la velocidad máxima de los tramos y avisos puntuales de las posiciones de los radares. Dicho navegador se maneja con un dispositivo ajeno al coche, con lo que la botonadura del salpicadero queda bastante reducida.
La buena puesta en escena no tiene una continuidad pareja con el elemento motriz. El deseo de la marca del rombo de hacer de este GT un racing moderado le ha hecho pasarse por defecto en la elección del motor. Este 1.6 de 128 CV, de sobrealimentación más que discreta, se queda algo corto para las pretensiones de este coche. Hubiera dado mejor resultado una ingeniería con un turbo más alegre y con una potencia algo más cercana a los 200 CV que aporta la versión Sport.
Un motor de 128 cv algo tranquilo
El comportamiento del motor no es malo en sí mismo, pero las insinuaciones de todas su puesta en escena no se corresponden con sus moderadas prestaciones, más propias, y con mejor encaje, en una versión estándar del Clio. Este motor no denota pereza, pero no tiene ese sentido de la respuesta casi instantánea que se demanda a un coche que tiene una porosidad racing. En bajos regímenes se deja llevar como un coche de serie normal y sacarle el máximo juego a una conducción más radical impone regímenes de giro altos por encima de las 5.000 r.p.m. En esos umbrales tiene ese punto de emoción de las reacciones rápidas, junto a un sonido levemente ronco. Esa disparidad de comportamiento deja también mal lugar un factor no desdeñable como el consumo, que se dispara por encima de los once litros en el marco de la conducción más radical, para contenerse en unos 7,5 litros a ritmos más tranquilos y sosegados.
Donde el coche si es un prodigio de ingeniería es en el chasis, en el que, específicamente, para esta versión, se han operado modificaciones sumamente acertadas que hacen que ni en las más exigentes trazadas se desdibuje mínimamente la estructura. Renault ha reforzado un 15% la firmeza y el tarado de muelles y amortiguadores en el tren delantero, lo mismo que ha hecho en el trasero con los muelles helicoidales, a lo que ha añadido nuevos amortiguadores, para lograr unas trazadas plenamente uniformes y unos apoyos perfectamente compensados. En un guiado sumamente preciso influye sobremanera una dirección perfectamente ajustada, si bien algo dura, pero a la que se le coge el truco casi de inmediato. El volante puede pecar de excesiva anchura, pero se deja coger con firmeza y se maneja con bastante soltura. La frenada, en absoluto, le va a la zaga al estupendo resultado de todos estos elementos dinámicos.
Un deportivo medio muy interesante
Las exigencias deportivas del GT exigen contramedidas sofisticadas en la elección del equipamiento de seguridad y de este modo se incluyen los casi preceptivos controles de estabilidad, a lo que se une el de antipatinamiento y el de subviraje, aparte del más completo catálogo de airbag. En el precio de venta no se puede hacer abstracción de la comparativa interna con el Clio Sport, más de 4.000 euros por debajo, y la externa, con la competencia, muy levemente por encima de la media. En definitiva, una opción llena de interés.