El descapotable Jaguar XK 5.0 V8, por Renting desde 2.192 €
Las modificaciones que ha experimentado la gama XK de Jaguar han supuesto un importante avance técnico, además de unos ligeros retoques estéticos. Ahora, el XK es uno de los descapotables más lujosos y deportivos del mercado.
Si el restyling es apreciable, más aún lo son sus mejoras técnicas.
| FICHA TÉCNICA |
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PRECIO POR RENTING:
| 2.192 € + IVA |
| Motor: | 5.0 V8 |
| Potencia máx: | 385 cv |
| Par máx: | 515 Nm |
| Caja de cambios: | Automática 6 vel |
| Largo-Ancho-Alto (mm): | 4,79-1,89-1,33 |
| Peso: | 1.696 kilos |
| Maletero (min/max): | 313 litros |
| Velocidad: | 250 km/h |
| Aceleración 0-100 km/h: | 5,6 seg |
| Consumo medio: | 11,2 l/100 km |
| Emisiones CO2: | 264 g/km |
| EuroNCAP: | N.d. |
Las remodelaciones a media vida de un modelo merodean lo estético como norma habitual, pero esta es una faceta que en la nueva entrega del Jaguar XK es poco relevante, porque los cambios se han concentrado en un nuevo motor con mucha más potencia, más ecológico y un mayor placer de uso turístico y deportivo.
El nuevo XK Convertible protagonista de este análisis mejora notablemente un modelo que está en el mercado desde el año 2006. En este 2009, el XK ha sido rejuvenecido con algunos retoques exteriores, pero, sobre todo, con un nuevo motor más potente, más refinado y más eficiente desde el punto de vista energético, aunque no pueda bajar del Impuesto de Circulación máximo.
Nuevo V8 de casi 400 cv
Jaguar ha realizado un esfuerzo de ingeniería notable para dejar su V8 de 5.0 litros atmosférico en 264 gramos de CO2 por kilómetro y sus 11,6 litros cada cien kilómetros. Cifras increíbles para un motor de casi 400 caballos.
Los cambios estéticos son sutiles y se concentran en los espejos retrovisores, ahora con intermitencia y luz de tipo LED para iluminar el espacio cercano al coche; en los paragolpes, que son ahora distintos, y con detalles cromados; en los nuevos juegos de llantas, con dibujos más elegantes, y en nuevas tomas de aire laterales. El faldón trasero también es de nueva arquitectura y los grupos de luces incorporan la tecnología LED, más luminosa y con menor consumo eléctrico.
En el interior, los cambios más que estéticos son de calidad en los ajustes y en los materiales. El cuero abunda en el tablero de a bordo, en asientos y paneles de puertas. El tipo de cuero y los paneles, de madera o en aluminio, pueden cambiar con la versión. El habitáculo, quizá más limpio con los acabados metálicos, rezuma clase con cualquiera de ellos, con una iluminación blanca de tintes azulados que nos muestra dos relojes analógicos para la información de velocidad y régimen de motor que son quizá demasiado pequeños.
La capota sigue siendo de lona
La capota es de construcción textil en tres capas, de ejecución eficiente, porque filtra, con un nivel sonoro similar al techo rígido, los ruidos exteriores. Ni el ruidoso ambiente urbano ni en desplazamiento a alta velocidad alteran el confortable ambiente acústico de este deportivo. La apertura del techo se realiza de forma automática, con un dispositivo que lo ejecuta en 18 segundos. La operación se puede realizar en marcha, a una velocidad máxima de 16 km/h.
La capota textil, proporciona al XK una figura distinguida pero poco práctica por su elevado riesgo de ser víctima del vandalismo. La marca debería plantearse el techo practicable, quizá el todo en uno (coupé y cabrio), con un techo rígido, como ya están haciéndolo algunos fabricantes premium.
Gran confort para los dos ocupantes
La posición de conducción no varía. Quizá se encuentra ahora con mayor facilidad una mejor postura ante el volante porque en este aspecto ha mejorado la regulación de los asientos, en concreto la del conductor. El confort de los dos ocupantes de este deportivo ha sido esmerado. Con el techo plegado se puede circular con un elevado grado de confort acústico a grandes velocidades, y muy protegidos de las turbulencias y temperatura exterior. Con el sistema de climatización se puede crear el microclima necesario para viajar, incluso en invierno, con el techo abierto.
El remozado XK hereda la cualidades del chasis 2006. Es ligero y extremadamente resistente a las fuerzas torsionales. No es fácil encontrar en el mercado un convertible con esta solvencia. Una de las cualidades notables de este XK está relacionada con la seguridad de los peatones, porque el XK mantiene el sistema en el capó que lo eleva en caso de impacto para reducir las lesiones ocasionadas en el impacto contra un transeúnte.
El capó se eleva 17 centímetros en un alcance para crear un espacio entre la superficie habitual de esta plancha y los elementos rígidos de la zona frontal. El Jaguar XK de 2006 fue el primero coche del mercado en equipar este sistema, hoy "copiado" por muchos fabricantes.
Rendimiento muy mejorado
La gran novedad en el nuevo XK son sus motores y este entre ellos. El V8 de 4.2 litros del deportivo lanzado en el año 2006 es sustituido ahora por una nueva planta más ligera y compacta de 5.0 litros, construida íntegramente en aluminio. El nuevo propulsor, con más cilindrada y alimentado por inyección directa, nos ofrece 87 caballos más que el 4.2 de su antecesor, para darnos más aceleración y fuerza de par (un 23% más), y un 2% menos de emisiones, con valores que se adelantan en dos años a la norma Euro V.
El argumento se completa con un tiempo de 5,5 segundos para pasar de 0 a 100 km/h, frente a los 6,2 segundo del anterior motor de 4.2 litros. Notable, al margen de la aceleración, es el par entregado a baja velocidad, lo que equivale a decir que el motor responde con energía, casi desde cero, y se mueve entre el tráfico urbano tan bien como un utilitario, en términos de funcionamiento del motor. El nuevo motor ofrece otra ventaja para el propietario, ya que los intervalos de mantenimiento han pasado de los 16.000 kilómetros a los 24.000.
La calidad acústica del motor es notable. El departamento de ingeniería ha dado música, afinación deportiva al nuevo XK, que ahora ruge dulcemente para decirnos que estamos en un deportivo con garra. El anterior 4.2 destacaba por insulso en este aspecto. El Jaguar Drive Selector, un gran botón que emerge del túnel central cuando se pone en marcha el motor, controla la trasmisión automática ZF de seis velocidades, muy mejorada para este motor, aunque también se dispone de levas en el volante para hacer el salto de velocidades, muy rápido, sin el resbalamiento del convertidor de par de las versiones anteriores.
Tecnología de gran efectividad
El cambio de velocidades ha sido optimizado y se adapta continuamente al estilo de conducción. Sorprende el funcionamiento de esta evolución cuando se tiene fresco en la memoria el carácter de la anterior ZF. En terrenos de la suspensión, el nuevo XK abandona el sistema CATS de control electrónico por otro más evolucionado (amortiguación adaptable), que no se limita a dos modos de actuación y ofrece un ajuste de la amortiguación continuamente variable.
El nuevo sistema controla el movimiento vertical de la carrocería y las variaciones de balanceo y cabeceo de la carrocería, lo que hace mediante un análisis de esos parámetros con una frecuencia de cien veces cada segundo. Otro de los nuevos sistemas dinámicos embarcados en el este XF es el Control Activo de Diferencial. Es la alternativa electrónica al diferencial mecánico tradicional, lo que permite una gestión más sutil de los deslizamientos.
El ADC es totalmente automático y puede variar su par de bloqueo a cada rueda según las condiciones de la superficie sobre la que traccionan las ruedas traseras. Puesto en acción, el Jaguar XK atmosférico nos sabe a poco porque tenemos muy recientes las sensaciones de prueba del motor de 510 caballos, aunque adaptados a los 385 caballos del nuevo motor nos parecen sobrados para disfrutar de un deportivo de gran clase que permite el uso cotidiano, aunque no sea muy aconsejable someterlo a los riesgos de chapa de una ciudad.
Brillante resultado
El XK atmosférico nos hace llegar un mar de buenas sensaciones. El motor es suave y responde muy suavemente y con mucha energía a cualquier tipo de demanda de aceleración. A las más bruscas responde con un afinado sonido del motor que agrada y nos transmite poder en las ruedas. El diferencial electrónico es un gran aliado en este XK. La tracción trasera, siempre delicada para quien no está acostumbrado a sus típicas y nerviosas respuestas, se mantiene bajo control con una eficiencia sorprendente. Un trance con un coche propulsión trasera sin ayuda autoblocante en el que la parte trasera trataría de enroscarnos es en este Jaguar una leve insinuación sin consecuencias que hace de la conducción en curvas y sobre pisos deslizantes en un juego accesible para cualquiera.
En curvas hay que adaptarse a las dimensiones del morro y a la posición muy atrasada respecto al conductor del tren de propulsión. Esta disposición exige una buena colocación del tren delantero en las entradas de cada curva para guiar muy bien el poderoso tren trasero y darle el gas graduado para sacarlo del giro con éxito. Con el afinado de estas dos maniobras, el XK responde de forma muy consistente y permite velocidades de paso por curva más altas de las que a simple vista parece, por peso y tamaño del coche. En los giros bruscos, en los abiertos y sostenidos y en los cambios de apoyo frecuentes no se observa una respuesta distintas del chasis a como lo hace el coupé, en principio más rígido que cualquier versión convertible. El trabajo realizado sobre el chasis de este cabrio es notable, porque, al menos, no se percibe vibraciones ni torsión de la carrocería.
La elasticidad del motor y la caja automática ZF facilita una gran variedad de estilos de conducción. El coche no sufre en el tráfico urbano, aunque el consumo pasa factura, y en carretera es muy confortable para viajar, ya con consumos muy bajos para tratarse de un V8 de casi 400 caballos de potencia.