Tomamos la
autovía de Madrid para desviarnos en El Frasno. Desde allí nos dirigimos por
Mores, Brea, Illueca y Jarque a Aranda de Moncayo. Era temprano, no habíamos desayunado y observamos, a la izquierda, antes de iniciar la ultima subida a Aranda, una “venta” que no teníamos controlada, decidiendo entrar a ver que pasaba. El resultado fue un desayuno de huevos fritos con torreznos de los de por allí. Después de esto, y dejando a nuestra derecha el
pantano de Maidevera, nos adentramos en nuestro objetivo: dar comienzo a nuestra ruta en este hermoso pueblo, no sin antes hacer un recorrido por él.
Aranda se encuentra en las faldas de una atalaya, en su cúspide se encuentran los
restos de un castillo que debió de ser una gran fortaleza. Desde la cima del puerto de la Bigornia se puede contemplar una estampa inigualable del conjunto que componen el castillo y todo el pueblo. Casi a la misma altura del castillo, se puede observar su iglesia de estilo gótico del siglo XV, construida de piedra, tapial y ladrillo; no es que esté en muy buenas condiciones, pero nos comentan que están en vías de su restauración, esperamos que así sea, el templo lo merece, es un gran edificio y sería una pena el pensar en perderlo.
No puede negar este pueblo la influencia árabe, sus calles así lo indican, es una maravilla un paseo por ellas; encontraremos graciosas arcadas, pasadizos inquietantes, portalones regios, arcos de medio punto y calles estrechas - las creencias de los árabes eran que las casas juntas son más cálidas -. En la plaza veremos algún edificio clásico aragonés junto a otros de estilo modernista de finales del XIX ó principios de XX. En uno de estos se encuentra una casa rural muy buena, tanto por su aspecto como por la calidad de sus productos, junto con un buen servicio.
Junto al embalse de MaideveraConforme el río desciende, se convierte en el
embalse de Maidevera. Es un lugar digno de tener en cuenta, los del lugar han visto que esto atrae al turismo y no lo han dejado perder, ¿cómo?, repoblándolo de pesca, en su mayoría truchas, dotándolo de atractivos para que en todo tiempo la gente vaya allí a divertirse, dejando algún emolumento para los “paisanos”, pues de esto se trata, de que las comarcas se defiendan y aprovechen todos los recursos posibles.
No podemos dejar de mencionar la excelente sierra que posee este pueblo; se trata de la
Sierra de La Virgen, aunque su cima pertenezca a Villarroya de La Sierra, una zona del lado Este pertenece a este municipio. Allí podrán encontrar buenas setas, caza, sitios para pasar un día excelente y con buenos servicios a su alrededor. Una vez contemplado todo esto, comenzamos el recorrido saliendo de la plaza del lugar hacia Malanquilla.
Próximo destino, Malanquilla Ya en plena cima del puerto de la Bigornia, observamos como
el Moncayo se va quedando a la derecha, al igual que la Tonda, apereciendo como por encanto la excelente figura de la sierra del Tablao, acompañándonos un trozo de la ruta. El paisaje es una mezcla de gris, rojizo y verde, combinación muy bella que nos invita a deslizarnos por esta llanura. Podemos observar en esta zona bosques de robles, son raros estos arboles en esta zona.
Al acercarnos a
Malanquilla lo primero que nos llamó la atención fue su
molino de viento. Podemos pensar en algo que seguro será diferente a lo que realmente es, pues se trata de un molino que de no saberlo con seguridad, tendríamos la creencia de que se trataba de una construcción nueva. Aparcamos en su enorme Plaza de la Iglesia y nos decidimos a visitar el pueblo. La plaza tiene unas dimensiones poco comunes, seguro que en esta plaza se hicieron competiciones medievales de algún genero.
Su iglesia, según nos comentan, se reedificó sobre una anterior románica entre los años 1588 y 1594, siendo, en esta ocasión, un excelente edificio renacentista construido con las piedras de su antiguo castillo, del cual solo queda una pared aprovechada al edificar una casa. Por indicación, visitamos también una preciosa fuente romana construida por Vitelio Fabio, una nevera muy bien cuidada del siglo XIV ó XV, y nos encontramos con las ruinas de una ermita que, según nos comentan, es románica del siglo XII y se trata de la de Santa María Magdalena. Queremos reconocer y agradecer la excelente labor que se ha realizado en este pueblo en la reconstrucción del mismo
Precioso puente románico El valle se va cerrando, sus lados anuncian lo que veremos mas tarde, son las murallas naturales e inexpugnables que ayudaban en la defensa de estos lugares. La
vegetación es de
bosque bajo, abundan las
encinas, algún roble, pinos, chopos en las orillas del río y bellos hortales muy bien colocados.
A la salida de una curva nos quedamos perplejos, hasta tal punto que tuvimos que parar: en lo alto de una roca se encontraban los
restos del fabuloso castillo de Berdejo, un poco mas adelante en el río, otro espectáculo: un
puente románico, creo que es de los más bellos que yo he visto. Giramos la vista a la derecha y pudimos observar una muralla natural que termina en el fantástico castillo. Un poco mas abajo, la iglesia hacía acto de presencia con unas grúas a su lado; pensamos, buena señal se está restaurando, y así es, creo que están haciendo un buen trabajo.
Ya en Berdejo, nos sorprendió que no solo están reparando la iglesia, por cierto
en honor a San Millán, sino también su precioso Ayuntamiento y todas las calles, dentro de un tiempo prudencial se podrá contemplar una verdadera joya de pueblo. Con la visita a Berdejo, damos por terminada esta parte de la ruta.
La historia de San MillánSan Millán nació en Berdejo en el año 473, sus primeros pasos como eremita, los dio en un lugar, que luego se denominó Torrelapaja. Este se encuentra en el desvío de la carretera de Soria con la que va a Calatayud por Bijuesca. Torrelapaja perteneció como barrio a Berdejo hasta los años de 1600. Hubo que nombrar un tribunal que hiciese los límites de los términos, porque los de barrio y los del pueblo no se llevaban nada de bien.
Es un lugar encantador; el núcleo urbano, enclavado en una llanura, está en perfectas condiciones. Cabe destacar el hospital de San Millán, un edificio regio muy bien construido que van conservando poco a poco, es una pena que no lo hayamos podido visitar. Su interior, nos comentan, es una verdadera obra de arte. Su hermosa iglesia de estilo gótico está construida de piedra de sillería, algo austera pero muy bella, su torre tiene un remate almenado, lo que le da un aire de fortaleza.
Texto: Florencio Pérez Saz (
www.cochesseminuevos.com)