El Opel Insignia de 260 cv, por Renting desde 655 €
Hasta que llegue el radical OPC, el Insignia 2.8 V6 Turbo de 260 cv es el tope de gama. Ofrece tracción total, unas prestaciones muy elevadas, un equipamiento muy completo y un precio realmente competitivo.
Deportividad y diseño se conjugan a la perfección en este Opel Insignia V6 Turbo.
| FICHA TÉCNICA |
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PRECIO POR RENTING:
| 655 + IVA |
| Motor: | 2.8 V6 Turbo |
| Potencia máx: | 260 CV |
| Par máx: | 400 Nm |
| Caja de cambios: | Automática 6 vel |
| Largo-Ancho-Alto (mm): | 4,83-1,86-1,50 |
| Peso: | 1.503 kilos |
| Maletero (min/max): | 520 litros |
| Velocidad: | 250 km/h |
| Aceleración 0-100 km/h: | 7,1 l/100 km |
| Consumo medio: | 11,6 l/100 km |
| Emisiones CO2: | 272 g/km |
| EuroNCAP: | 5 estrellas |
Es como una especie de retorno del pasado, tras la transmigración de todos los fabricantes por segmentos síntesis, de nicho o simplemente novedosos, para revestirse de esa originalidad que hiciera números y con ellos acarrear el éxito comercial. Tras multitud de pasos en este sentido, y con el aliento de la crisis en la nuca, ningún fabricante se ha sustraído por una apuesta de calidad sin parangón en las nuevas generaciones de un clásico como las berlinas medias-altas y casi ninguna tampoco se desviado del camino trazado por la cuenta que les trae.
Un fabricante que se ha aplicado el cuento como nadie ha sido Opel con su nuevo modelo Insignia que ya ha sido bendecido con el refrendo de la crítica, tras su elección como Coche del Año en Europa.
Versión tope de gama
El Opel Insignia es un ejercicio de calidad en toda regla, desde las versiones más bajas, pero en la más alta del ciclo gasolina, equipada con motor de seis cilindros de 2.8 litros de capacidad y 260 CV de potencia y sistema de tracción a las cuatro ruedas como equipamiento de serie, al reto cualitativo se ha unido, sin desmerecer, una sofisticación más propia de los modelos premium y de segmentos superiores.
En esta segunda versión probada del Insignia se añade, además, el hecho diferenciador de la carrocería de cinco puertas, en cuya trasera manda con vocación de monopolio visual un gran portón que da acceso a un maletero de 520 litros (20 más que en la versión de cuatro puertas) que deja libre una amplísima boca de acceso y que facilita extraordinariamente la carga de grandes objetos.
Sensación de calidad
En su visión general, este Insignia de cinco puertas está estéticamente por encima de la de cuatro puertas y transmite una sensación más musculosa y deportiva, sin perder las referencias coupe de su diseño, aunque la otra apunta a maneras más tradicionales con un punto muy gratificante también para la vista.
En el interior del Insignia, y más acentuado en esta versión tope de gama, se aúnan las sensaciones de lujo, confort y calidad por la magnífica puesta en escena de todos sus elementos. Se empieza por un acceso directo, lejos de cualquier incómoda contorsión. La percepción de buen acabado no se desvía en ningún instante y la combinación de tonos y colores aviva el sentido del gusto. A ello, añádanse unos asientos plenamente confortables, de gran amplitud y con el sumando de recoger las zonas renal y lumbar como mandan los cánones de la plena confortabilidad.
Equipamiento de alta tecnología
Es muy llamativa la sensación envolvente del salpicadero, bien dotado de elementos nobles como buenas maderas, pero si dejar al albur las cuestiones más prácticas de un acceso visual y manual sobresalientes a los sistemas de control y regulación del coche. Pero los elementos plenamente diferenciadores de esta versión están en su motor y en el sistema de tracción integral Adaptive 4x4,
que formará parte del equipamiento de serie en los futuros Insignia con motores turbo de gasolina y en las más altas cilindradas del ciclo diesel.
Opel ha plasmado en el Insignia buena parte de su salto cualitativo en un equipamiento sencillamente soberbio que rezuma tecnología por cada uno de sus poros. Ya se habló de los sistemas de iluminación como el asistente de la luz larga, de zona de peatones, de carreteras secundarias, de tiempo adverso, entre otras, que adopta las intensidades de luz y sus trayectorias a cada modo de circulación.
Un chasis ejemplar
En el aspecto dinámico, junto a la tracción integral, opera un chasis adaptativo, una combinación que hace que las pisadas y trayectorias del coche sean de una nobleza y firmeza total. La estructura está como atornillada al suelo y la ajustada dureza de las suspensiones hacen de la conducción, aparte de un compendio de seguridad, toda una apología del confort. Los balanceos parecen prohibidos y la trazada en curvas se ejecuta con inusitada perfección gracias la eficiencia de una dirección con el grado preciso de asistencia.
Queda el repaso al elemento motriz, y ese ingenio con todas sus señas de identidad se sube al carro de las llamativas prestaciones de esta versión. El comportamiento tiene una parte baja del tacómetro fría y sin recursos, pero a partir de las 2.000 vueltas empuja con la contundencia que se espera, fuerte y uniforme, sin trazos neutros. Incluso en subidas pronunciadas no oculta su facilidad para introducir revoluciones y mayor fuerza motriz.
En su asociación con una caja automática, con la posibilidad de un uso manual secuencial de seis velocidades, apunta desarrollos muy largos en el primer modo, unido a unas transiciones rápidas y suaves; en la forma manual, hay bastantes similitudes de uso, aunque también se adapta muy bien en los cambios a las opciones que mande el conductor, a través del sencillo manejo de la palanca.
El consumo es uno de los puntos débiles. Las características técnicas insinúan y confirman registros de gastos altos y en la prueba no se apartó de la premonición con el dato de un promedio que rozó los trece litros cada cien kilómetros, aunque en el medio urbano la cifra está bastante por encima. Este V6 del Insignia está sencillamente en precio nominal en relación al resto de la oferta, pero su nutrido y sofisticado equipamiento tecnológico, sobre todo esa tracción integral, compensa sobradamente y lo ubica bastante mejor, y se optimiza mucho más respecto a esas marcas premium que ofrecen, por mucho más, bastante menos.