El Citroen C5 V6 HDi 208 cv, 740 € por Renting
Con esta berlina Citroen ha dado un salto cualitativo muy importante, y versiones como esta 2.7 HDI V6 expresan perfectamente un alto nivel de refinamiento y prestigio.
El nuevo Citroen C5 ha mejorado su imagen sustancialmente
| FICHA TÉCNICA |
|
PRECIO POR RENTING:
| 740 € |
| Motor: | 2.7 HDI V6 |
| Potencia máx: | 208 CV |
| Par máx: | 440 NM |
| Caja de cambios: | Automática 6 vel |
| Largo-Ancho-Alto (mm): | 4,78-1,86-1,45 |
| Peso: | 1.729 kilos |
| Maletero (min/max): | 467 litros |
| Velocidad: | 224 km/h |
| Aceleración 0-100 km/h: | 8,9 seg |
| Consumo medio: | 8,5 l/100 km |
| Emisiones CO2: | 223 g/km |
| EuroNCAP: | 5 estrellas |
Decir que Alemania y Francia son las vanguardias de la industria automovilística europea es una gran obviedad, pese a los malos momentos que azotan a este sector, algo, por otra parte, de dimensión universal. Llama más la atención, dentro de las coyunturas cambiantes, la fuerte influencia de los últimos tiempos que sobre la industria gala ha ejercido su vecina germánica, posiblemente porque ese liderazgo en fiabilidad de los teutones sea hoy uno de los mejores reclamos
para vender.
Si hay una marca con un ADN francés puro es Citroen, pero con su nueva berlina C5 se ha sustraído a las veleidades nacionalistas y sucumbido a factores más prácticos con el objetivo de ganar credibilidad en los mercados.
Importante salto cualitativo
Esta berlina supone un salto cualitativo muy importante respecto a la de la anterior generación. Su imagen, de primeras, transmite esa fiabilidad intencionada, pero guarda componentes propios como unas líneas externas de impronta Citroen y unos elementos dinámicos propios de la casa, basados en la experiencia que ha arrojado la berlina superior, el C6, todo un remedo del legendario DS-19, conocido como Tiburón.
De este modelo, elegido Coche del Año en España con merecimiento, ha tocado ahora el turno de prueba a su versión más refinada del ciclo diesel, de esas que establecen claramente objetivos y ambiciones. La versión con el motor HDI de seis cilindros, 2.7 litros de capacidad y 208 CV de potencia es la contraposición a la casi similar del ciclo gasolina y una prueba más de que en los dos carburantes las paridades de prestaciones, sobre todo en gamas altas, son una realidad.
Suavidad mecánica
Suena ya a tópico señalar que arrancar este motor genera las primeras confusiones por la suavidad de su sonido, incluso en frío. Es un buen comienzo, pero lo más gratificante se añade después con un disfrute de la conducción asentado en reacciones vigorosas, pero con esa contención que da la seguridad de estar ante una berlina que cuida con celo todos los elementos de confort.
Hay potencia de sobra para aspirar a conducciones de distinto tipo. Se adapta bien, con un buen comportamiento en los bajos regímenes, a una guía tranquila y económica en ciudad; no se arruga, ni mucho menos, en la rodadura tranquila sobre el asfalto de carretera y hay empuje más que suficiente para las exigencias de más alto nivel en los adelantamientos y en las aceleraciones. Motor polivalente y elástico, en definitiva.
El acompañamiento con una caja automática, pero con el uso mixto de una manual secuencial, en ambos casos de seis relaciones, es el perfecto complemento en los muy cuidados elementos de esta berlina. Las dos fórmulas ofrecen un gran placer de conducción y ejecutan las transiciones con proverbial suavidad. Quizás en el modo manual, el elemento automático sea más discrecional que la intencionalidad del conductor, pues los engranajes están más sometidos a los regímenes de giro que a los accionamientos manuales.
El contrapunto se halla en una palanca de dificultoso acceso manual y de movilidad tendente al yerro en los engranajes. Es cuestión de familiarizarse con su tacto, pero, lo cierto es que lleva algo de tiempo y de exceso de manejo. Cumple francamente bien en el aspecto económico del consumo, sobre todo cuando se trata de rodar por carretera, donde se movió en registros de gasto de unas pocos decilitros por encima de los siete litros. No pude desdeñarse que en ciudad el abanico diferencial tampoco sea excesivo y los promedios se ajustan bastante a los diez litros.
El confort de la suspensión Hidractiva III+
De su régimen de marcha da fe que los trenes han recibido el mismo tratamiento que el C6, es decir presenta credenciales de suma fiabilidad. Su gran atractivo es que existe la posibilidad de optar entre el suspensión Hidractiva III+, con el acento puesto en el confort, y la denominada metálica, menos sofisticada y de influencias más deportivas. Así, pues, se trata de un coche que apenas se descompone tanto en la rodadura uniforme como en la más imprevisible de los caminos sinuosos, donde las trazadas comprometen más la estabilidad sin que este sea el caso, gracias a una arquitectura de doble triángulo en el tren delantero y sistema multibrazo en el trasero, que conforman una combinación muy grata y que transmite al pasaje una innegable sensación de bienestar y estabilidad.
La comodidad es punto fuerte de los asientos, en este caso, de diseño confort, en contraposición a los sport que también se ofertan, Recogimiento y agarre son elementos analizados como cualidades. En el interior se detecta una sobrecarga de elementos informativos y de control, muy abigarrado, por otra parte, circunstancias ambas que dificultan la lectura e inducen a confusión. Un ejemplo es que el cuentavueltas está poco resaltado y que los muchos botones que se concentran en la consola central pueden llegar a provocar leves distracciones.
Un salpicadero realmente original
Una originalidad común a toda la gama C5 es la parte central fija del volante que engendra división de opiniones. En su lado positivo está la fijeza de los botones de control de radio y de limitación de velocidad que se mantienen fijos pese al movimiento del volante. En su contra, este recurso obliga a una escasa movilidad de manos, pues en algunos momentos estas se pillan con dicha plataforma fija.
Acompañan en el juicio altamente positivo de esta versión unos frenos de mordida rápida, buen tacto y parada en una distancia más que aceptable y una dirección precisa con el grado de resistencia bien ajustado a cada régimen de marcha. En precio, y en la confrontación, con su escasa y paisana competencia, se sitúa algo por encima, pero juega en su favor un equipamiento de serie muy completo.