Ruta por el Románico Serrablés
Partiendo de Sabiñánigo, iniciamos una ruta que recorre pequeños pueblos del Pirineo en los que se hayan numerosas iglesias y ermitas románicas con mucho encanto.
Las iglesias del Serrablo son de reducido tamaño y características similares.
El Románico Serrablés o Arte Mozárabe, aparte de por su sencillez, se distingue fundamentalmente por los frisos de baquetones y las arcuaciones murales ciegas situadas en muchos de sus ábsides.
La ruta da comienzo en Sabiñanigo, en la circunvalación, se toma el desvío que conduce a Satué y Javierre del Obispo. La carretera, de conducción muy agradable y divertida, es estrecha y con curvas, se deben de extremar las precauciones, porque aunque es muy tranquila y circulan pocos vehículos, lo cierto es que circulan. A cinco kilómetros se accede a Latás, la continuación de la carretera es la única calle de este pueblo, cuyo final es la iglesia dedicada a San martín, es del siglo XIII y el estilo corresponde al denominado románico rural. A mitad del recorrido se puede admirar casa Marco, sin duda la mansión más noble de todo el pueblo.
Junto al río Gállego y el Valle de Tena
De nuevo en la carretera se inicia una zona muy bella, se trata del Barranco de las Gargantas, situado en la margen izquierda del río Gállego y paralelo al Valle de Tena. Un desvío nos señala a la derecha Satué, el ascenso se debe de hacer despacio para poder observar la belleza del paisaje. Satué se encuentra - al igual que los otros pueblos del recorrido - en excelentes condiciones de conservación, se nota la proximidad y pertenencia a Sabiñánigo. Se conjugan a la perfección los viejos caserones - uno de ellos fechado en el año 1518 – con las nuevas construcciones, teniendo muy presente el estilo Serrablés. Presidiendo el pueblo se encuentra la iglesia dedicada a San Andrés, incluida en el conjunto-histórico-monumental de iglesias mozárabes del Serrablo. Es del siglo XI, el ábside aparece en su exterior y presenta el consabido friso de baquetones y siete arcadas murales. La torre – al igual que todas de las por aquí – se construyeron posteriormente, por los siglos XVII, XVIII.
Sigue la carretera en dirección a Javierre del Obispo, cuya indicación se encuentra en el desvío. Javierre del Obispo es otro de los pueblos que se han resistido a su desaparición. En la guerra civil se destruyó gran parte de la población, reducida ésta a la pista de acceso convertida en calle y a otra perpendicular. En el casco urbano destaca casa Oliván, considerada como uno de los inmuebles más interesantes del Serrablo. Las chimeneas de esta casa - así como las de todo el recorrido - son muy interesantes y de grandes dimensiones. La iglesia está dedicada a la Ascensión de Nuestra Señora y es un edificio del siglo XVIII, aunque no es muy antigua no desmerece en absoluto de las demás.
Camino de Lárrede
El retorno de Javierre del Obispo a la carretera es por una pista de tierra en muy buen estado. Un pequeño puerto incorpora al Valle de Tena, extendiéndose el trazado de la carretera por la margen izquierda del río Gállego. Es en este lugar donde se encuentra Lárrede, famoso por la iglesia de San Pedro del siglo X, considerada como el mejor ejemplar del grupo de monumentos mozárabes del Serrablo. Este pueblo podríamos dividirlo en tres focos de interés: el conjunto con la iglesia, la segunda barriada y la Torre del Moro. Aparte de la iglesia debemos visitar la Abadía y casa Isábal, construida en el siglo XVII. En la segunda barriada se encuentran varias casas muy interesantes, una de ellas lleva fecha de 1789 grabada en el dintel de la puerta. Ganando altura por una pista se accede a la Torre del Moro, torre militar de observación construida entre los siglos XV y XVI, desde este lugar se pueden observar con toda su belleza: el Valle de Tena de norte a sur, los picos de la zona de Formigal, el barranco de Arás, el Sobrepuerto y el río Gállego. La torre se encuentra recién restaurada, vale la pena llegar hasta ella.
A poco mas de un kilómetro al norte de Lárrede, siguiendo la carretera, se encuentra a la derecha, solitaria, la ermita-iglesia de San Juan de Busa en un magnífico paisaje. Se supone que fue la iglesia de un antiguo poblado, del cual no hay noticias ni restos. Esta es una obra de arte rescatada de la ruina y desaparición en los años 70, restaurada magníficamente por la Asociación de Amigos del Serrablo. La curiosidad principal de esta iglesia es la forma de “uve” invertida del tejado rematando el ábside en la parte superior, parece la proa de un barco.
Continuando por la carretera dirección a Bisecas un desvío a la derecha nos lleva a Oliván, se sitúa en la ladera izquierda del río y en la margen derecha del barranco que lleva su nombre. Las casas se asientan en la ladera con rampas pronunciadas que en ocasiones solo pueden salvarse con escalónes. En este pueblo se encuentran regios edificios, entre los que cabe destacar casa Ainsa fechada en 1651. La iglesia parroquial de San Martín de estilo mozárabe del siglo XI es otro de tantos monumentos-históricos-artísticos restaurados por Amigos del Serrablo, en colaboración con los vecinos; en los siglos XVI y XVII se amplió, y la reforma persiste hoy. Aquí damos por terminada esta interesante y cultural ruta.
Las iglesias y ermitas del Serrablo
Las iglesias y ermitas del Serrablo tienen una serie de particularidades comunes, con alguna diferencia entre ellas, no obstante las características son similares. Se trata de iglesias de reducido tamaño. Sus naves son de planta rectangular, con la excepción de San Pedro de Lárrede, que es de cruz latina, y tienen sus ábsides en el lado oriental. Varias iglesias disponen de naves adosadas a los laterales de la principal, como la iglesia de San Martín de Oliván, pero siempre la construcción es muy posterior a la edificación original. Otra característica de estas iglesias es la torre-campanario. Se trata de torres muy esbeltas, decoradas con ventanas tríforas y frisos de baquetones - esto último en casos destacados – Que van reduciendo su tamaño conforme ganan altura, normalmente los tejados son a dos o cuatro vertientes.
El vehículo: un Opel Astra 1.9 CDTi 120 cv
El vehículo empleado en esta ruta es un Opel Astra 1.9 CDTI 5 puertas de 120 cv. Sinceramente, no me esperaba un comportamiento tan ejemplar como el de este coche. El motor, al igual que la caja de cambios de seis velocidades, son una autentica joya, tiene muy buenos bajos para poder disfrutar por estas sinuosas carreteras, a la vez de la facilidad de conseguir una buena velocidad punta en la carretera que nos condujo a Sabiñánigo. El botón “sport” que se encuentra en el salpicadero es una autentica maravilla, al mismo tiempo que sopla mas el turbo se endurece la suspensión de forma que te da mucha seguridad tanto en agarre en las curvas como en los adelantamientos. Se conduce muy bien, es muy cómodo, se nota muy compacto y robusto, señal inequívoca de la rigidez del chasis. El freno da también mucha seguridad, realmente frena muy bien. El ordenador de a bordo nos da toda clase de información; hay que invertir un poco de tiempo en aprenderlo para usarlo en toda su plenitud. Es un coche muy amplio, se puede decir que es más grande por dentro que por fuera.
Texto: Florencio Pérez Saz (www.cochesseminuevos.com)