El nuevo Fiat Bravo Supersport, un diésel de 165 cv por 508 € en renting
Fiat ofrece uno de los compactos diesel más rápidos y deportivos del mercado con el nuevo Bravo 2.0 Multijet Supersport. Su comportamiento engancha, ya que hace gala de una respuesta contundente y una estabilidad ejemplar.
Un compacto diésel de prestaciones deportivas y espacioso habitáculo, así es el Bravo Supersport.
Desde luego algunas versiones de modelos nacen con el santo de cara y no hay crisis, por muy magnificada que esté, que pueda con ellos, y es que arrastran una aureola de asentimiento entre los usuarios que les hace invulnerables a cualquier coyuntura por desfavorable que sea.
No son coches que se escuden en las grandes cifra de ventas, pero tienen ese no sé qué que enganchan y les hacen deseados. Ese es su valor intrínseco inamovible a cualquier circunstancia. Es una referencia directa a esas berlinas del segmento compacto con prestaciones y acabados muy llamativos y deportivos y que coloquialmente se distinguen como GTi, la acepción de Volkswagen que ha hecho seguidismo entre casi todas las marcas por su gran número de adeptos.
Fiat no podía sustraerse a ese veneno y, pese a los tiempos que corren la doctrina GTi tiene ya su punto de referencia en una versión de la gama Bravo con motor diesel de 2.0 litros y 165 cv que se encuadra en ese esquema de berlinas con ese encanto especial.
Estética discreta y elegante
La marca italiana, con esta versión, ha sido bastante discreta en cuanto a reclamos externos de la filosofía del coche y ha jugado más con las prestaciones dinámicas y mecánicas para seducir por esa vía. Así, por ejemplo, ha prescindido de los logotipos característico y solo resalta los habituales de modelo y versión. Por fuera, no se pueden dejar escapar unas llantas multirradio de mucho sabor racing, ni tampoco las pinzas de frenos en una atrayente color rojo, ni un discreto faldón trasero.
En el interior, enseguida, se perciben unos asientos moderadamente inspirados en el estilo deportivo -por esos ribetes coincidente con el color de la carrocería- que resultan cómodos y sujetan francamente bien la estructura corporal para tratar de sacar el máximo jugo, sin perder la posición, a la conducción divertida que este coche inspira. Del resto de elementos, pues mucho clasicismo y mimetismo con las modas: pedales cromados, volante y palanca repujados en cuero, pero no mucho más, con lo que el ambiente interior, bastante amplio, por otra parte, guarda cierta equidistancia entre un GTi ortodoxo y una berlina más estándar.
Conducción racing
Donde sí hay una poderosa sensación rácing es en la conducción. Empezando por el motor que encuentra el pequeño inconveniente de una sonoridad excesiva, pero que no cuadra en el sonido ronco de esa subida de revoluciones que genera adrenalina. Hecha esta salvedad, en ese propulsor hay propiedades muy del gusto del tipo de conductor al que se supone va dirigido.
Las correcciones de tipo mecánico se solventan con el incremento del diámetro de los cilindros, una operación que provoca un aumento de la cilindrada de 1.910 c.c. (la propia de los 1.9 M-Jet) a 1.956, un salto numérico que lleva a la modificación de la capacidad que ahora es de 2.0 litros. En principio se aprecia una lenta entrada en acción del turbo, pero cuando lo hace, lo hace de veras. No hay efecto patada, pero es preciso agarrar con decisión la dirección para evitar pérdidas de tracción que son de inmediato corregidas por los elementos de control electrónico.
Respuesta contundente
Esta versión 2.0 se comporta con desparpajo en regímenes bajos y la subida de vueltas la hace con prontitud y resolución, sobre todo, a partir de las 1.700 revoluciones en una horquilla que se muestra poderosa en respuestas y reacciones hasta poco más allá de las 4.000.
El contagio que inspira hacia conducciones al límite se toma su precio en un consumo algo por encima de lo normal. El hecho de que sea diesel contiene bastante, pero aún para este ciclo, sus parámetros de gasto se antojan un poco subidos. Ese entorno de los ocho litros cada cien kilómetros rompe algunas tendencias en este campo.
Estabilidad ejemplar
Unas suspensiones endurecidas es trámite obligado en este tipo de coches y se cumple a la perfección en la versión del Bravo. El sistema facilita un agarre al firme sencillamente excepcional con una sensación de seguridad pasmosa. Aparte de ello el coche pisa el firme con una rotundidad tremenda gracias a esas llantas de 18 pulgadas que son una de las referencias del nivel de equipamiento Supersport, único que se comercializa en el mercado español para esta versión.
La dirección se revela algo fofa, casi como si el sistema City de ayuda en las maniobras estuviera permanentemente conectado. Ello resta algo de precisión a las trazadas por un leve desacompasamiento en los movimientos de volante. Gusta y llama la atención el poder de la frenada, con detenimientos rápidos y sin pérdidas de posición en la estructura.
El Fiat Bravo 2.0 M-Jet, con esos 165 cv de potencia, se convierte para la marca italiana en esa opción GTi del ciclo diesel que tan bien se ha sumado a los atractivos de esta filosofía tan peculiar de automóvil. Y lo hace con el banderín de enganche de un precio atractivo y el sumando de un equipamiento equilibrado e interesante.
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Nombre: Fiat Bravo, con Raikkonen y Schumacher
Descripción: Fiat Bravo, con Raikkonen y Schumacher